Ciudad de México | Desinformémonos. “No importa si se trata de represores o de los líderes máximos del capitalismo, la FIFA los ampara porque hace negocio con ellos. Es inaudito que inventaran una medalla por la paz exclusivamente para Trump porque Estados Unidos está acaparando los principales eventos del deporte mundial”, opinó el exdirector técnico argentino de futbol, Ángel Cappa, frente a la actitud de la Federación de Futbol con el gobierno estadounidense y su mandatario, Donald Trump, a quien premió en diciembre con el “Premio FIFA de la Paz”.
Luego del operativo militar orquestado por Trump para secuestrar a Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en Venezuela, el pasado 3 de enero, Cappa recordó que “la FIFA siempre se ha conducido como un organismo mafioso que maneja un capital enorme en todo el mundo y siempre ha estado relacionada con los líderes de los gobiernos más opresivos”.
“No me extraña que premie como pacifista a Trump, lo mismo que no me sorprende que tenga en sus filas a Mauricio Macri (ex presidente de Argentina envuelto en escándalos de corrupción y responsable de Fundación FIFA)”, aseguró el también analista deportivo.
Asimismo, Cappa criticó “la complicidad y la hipocresía” de algunos gobiernos americanos y europeos que celebran las decisiones de Trump, a pesar de que el imperialismo estadounidense y sus funcionarios “no tienen ningún pudor en disimularlo: los atropellos al derecho internacional, contra la democracia y contra todo aquello que se les oponga”.
El premio de la paz creado por la FIFA fue entregado al presidente de Estados Unidos, uno de los tres países donde en 2026 se llevará a cabo la Copa del Mundo, junto con México y Canadá, a pesar de que tan sólo en el último año bombardeó a seis países desde que llegó por segunda vez al poder.
“Es un gesto inaudito que la FIFA dé un premio al representante del país que más guerras y conflictos ha generado en el mundo”, agregó Cappa, quien consideró el rechazo al Mundial y la inasistencia a sus actividades como una forma de protesta contra el imperialismo detrás del macroevento.
Con información de La Jornada




