Televisa especula con su concesión de agua para el Estadio Azteca

Foto: Intervención en el pozo de Televisa. Cortesía Asamblea contra las Mega Construcciones Tlalpan Coyoacán

Mientras las autoridades demoraron meses en responder los pedidos vecinales para conocer el convenio firmado entre la Secretaría del Agua en Ciudad de México y la empresa Televisa, Desinformémonos accedió al mismo y presenta un análisis de cómo es la política de hechos consumados que apoya a los grandes capitales, al mismo tiempo que desampara a las comunidades de alrededor.

El convenio firmado el 1 de mayo de 2025 por un apoderado legal de Televisa, la Secretaría de Medio Ambiente —a través del director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Efraín Morales López—, y José Mario Esparza, titular de la la Secretaría de Gestión del Agua de la Ciudad de México, establece una martingala jurídica para justificar un parche: que Televisa mantenga la concesión de un pozo de extracción de agua junto al Estadio Azteca, conseguida por negociación con en el Estado de México.

Los detalles de esta movida son conocidos gracias a la organización vecinal de Santa Úrsula Coapa, que invirtió de su propio bolsillo para obtener el documento completo de la concesión que obtuvo Televisa para usurpar un bien público. “Nosotros decimos que este convenio es ilegítimo”, apuntó sobre este proceso el maestro Adolfo Lara, uno de los vecinos organizados, en diálogo con Desinformémonos.

El origen de esta ilegitimidad, denunciada por la comunidad, está en que el convenio se sostiene legalmente en el artículo 27 constitucional, referente a la propiedad de la nación sobre la tierra y el agua dentro del Estado. “Pero sobre otras cuestiones, como el derecho indígena a la consulta previa, libre e informada, que también está en la Constitución, no hacen alusión alguna. Ellos, lo que no sea agua, no lo consideran”, explicó Lara.

La arbitrariedad frente a la comunidad originaria de la zona, que no fue considerada para la organización (y privatización, en este caso) de su territorio y recursos comunes, está en la base del conflicto. Esta negativa del gobierno local a reconocer los derechos de las comunidades mantiene al agua como el centro de la resistencia a las obras vinculadas al Mundial de fútbol, que comienza en junio.

El convenio de la discordia

La primera reunión que la comunidad logró con el gobierno local para que se tratara el problema del pozo de Televisa ocurrió en julio de 2025, cuando el convenio ya se había firmado.

“Cuando platicamos con la jefa de gobierno, Clara Brugada, de forma breve en el Estadio Azteca, decía que el pozo ya iba a ser de la ciudad, pero creo que tenía información equivocada, porque se refería a este convenio en el que el pozo no es que sea de la ciudad, sino que temporalmente, como Televisa no usa ese caudal de agua, lo dona a la Ciudad de México”, explicó el maestro.

El convenio en poder de Desinformémonos indica que Televisa hizo formalmente una primera donación a la Conagua (del nivel federal de gobierno), que en segunda instancia volcó a manos de la Secretaría del Gestión del Agua local (Segiagua) 450 mil metros cúbicos de agua al año, dado que la empresa no había usado el agua en los primeros siete años de obtención del permiso de explotación, desde 2019.

El convenio establece que, debido a esta “donación” que el privado hace de un bien público apropiado, la Ciudad de México asume la carga del pago de los derechos de la concesión a Conagua (que debería pagar Televisa) y que el mismo existía desde tiempo atrás, aunque se renovó ante la presión social por la cancelación de la concesión a la televisora, dueña del estadio. “Desde hace tiempo habíamos pedido esos convenios al Sistema de Aguas de la Ciudad de México, pero nunca nos dio una copia. Este de mayo es una renovación de aquellos”, señaló Lara. El convenio está vigente hasta el 2 de julio de 2027, aunque la televisora tiene una cláusula gatillo, que le permite terminar la cesión unilateralmente.

Así se revela cómo lo importante para la empresa es la capacidad especulativa que ese permiso de explotación de agua le brinda, como condición necesaria para el desarrollo de su megaproyecto inmobiliario en torno al Estadio Azteca, que es ampliamente rechazado por la comunidad. Esta potestad sigue vigente, y según el convenio de mayo firmado con el gobierno puede retirarse del mismo y reclamar el agua para sí en el momento en que la empresa desee.

Un pozo que roba

Mapa elaborado por los vecinos revela la cercanía del pozo de Televisa con los que abastecen a la población.

“Los que colindamos o estamos cerca del Estadio Azteca tenemos graves problemas de abasto de agua. En los documentos que les hicimos llegar a las autoridades, con información de fuentes oficiales, se establece un gran polígono que tiene insuficiencia híbrida en esta zona”, explicó el vecino experto. El mapa que se reproduce arriba, elaborado por el Sistema de Aguas de la Ciudad de México, muestra cómo el pozo de Televisa está rodeado de otros de uso de la comunidad.

Así, un primer conflicto vecinal se suscitó debido a la carencia que deben enfrentar las familias vecinas, a quienes la autoridad les ha brindado como solución la cosecha de agua de lluvia, mientras reserva el agua subterránea para la empresa privada. Esta “primera incoherencia” de la concesión a Televisa es constatada por todos y está en el centro del reclamo con cualquier vecina que se consulte.

Pero hay otro detalle jugoso en la historia del pozo que demuestra cómo el mismo se gestó de un proceso amañado. Gracias a que los vecinos consiguieron el texto completo de la concesión, que incluye los anexos técnicos, se indica falsamente que el pozo de Televisa no causa afectaciones a otros, porque no existen otros pozos en un radio de 500 metros. Esto es falso. “Cuando vimos el dictamen técnico nos dimos cuenta de que es falso, porque hay tres pozos cercanos al de Televisa en un radio menor del indicado”, señala Lara.

Esta inconsistencia técnica no es un detalle menor, y se puede verificar fácilmente con un recorrido por la zona. “Cuando en abril hicimos un recorrido con los funcionarios que vinieron de la Secretaría del Agua, ellos nos dijeron que uno de los pozos cercanos al de Televisa, ubicado en las calles de San Alejando y circuito Estadio Azteca, ya había perdido la capacidad de producción de agua. Previamente ese era uno de los pozos más productivos de la zona, y ahora ve su caudal disminuido, según nos explicaron, por la forma de distribución del agua”, explicó Lara. Es decir: la distribución del agua es una decisión política.

“Nosotros pensamos que esa deficiencia que ya tienen los pozos de la comunidad se debe a la cercanía del pozo de Televisa. Vemos que este es otro motivo para que caiga la concesión”, explicó la fuente.

La concesión ilegítima

Extracto del documento obtenido por Desinformémonos.

Ahora bien, ¿cómo hizo Televisa para lograr una concesión para extraer agua subterránea en una zona en riesgo de secarse? Fue gracias a un proceso que, en voz de la presidenta de la República, se ha catalogado como “ilegítimo”.

“En sus mañaneras, la presidenta ha dicho que hay una falta de legitimidad en la venta del agua de quienes ostentan las concesiones y que había absurdos, como que alguien le venda el agua al municipio, por ejemplo, porque esa comercialización es atributo único de la autoridad, no de particulares. Pero eso pasa en el Estadio Azteca”, criticó Lara.

Según la información oficial que los vecinos lograron analizar, Televisa consiguió su concesión a partir del acuerdo (o negocio) con un privado en Huixquilucan, Estado de México, un sitio con características subterráneas distintas a las de Coyoacán, donde fue a instalarse. “Televisa se trajo ese derecho y consiguió, por medio de una donación o una compra, hacerse de 450 mil metros cúbicos de agua en Huixquilucan, y con eso justificó que su pozo pueda instalarse en otro lugar”.

Este nuevo sitio en el que Televisa decidió instalar la concesión que compró o le fue donada en el Estado de México compite con otros 25 pozos de agua subterránea que abastecen a las colonias vecinas y a los pueblos originarios de la alcaldía. Pero esta agua de la zona también es llevada a la estación de bombeo de Xotepingo y de ahí a la estación Cherokees, con la que se abastece una zona de la alcaldía Iztapalapa, de acuerdo con la Secretaría de Gobierno local.

Lo que sucede cuando el agua de un acuífero empieza a agotarse es que ahora debe ser extraída a profundidades cada vez mayores, y como sus aguas han estado miles de años en el subsuelo, están cargadas de elementos que las hacen poco potables, como el óxido de aluminio. Esto es lo que sucedió con el caso de las epidemias de fluorosis en Guanajuato, dado la sobreexplotación de la cuenca de la Independencia y el consumo de agua que ha causado ya un problema de salud pública.

“Es ilegítimo que se otorgue este pozo en un lugar poco propicio para la sobreexplotación del acuífero, y más a través de un ardid que no cumplió la verificación técnica de mantener su distancia de 500 metros de cualquier otro y tras haber obtenido parte de la concesión de otro pozo, que está en una zona totalmente diferente a esta y muy alejada. Lo más probable es que Televisa haya comprado ese derecho”, opinó Lara.

Por la expropiación

Mapa oficial de la zona de estrés hídrico y el pozo de Televisa.

En una carta enviada a la presidenta Claudia Sheinbaum, fechada el 30 de noviembre de 2025, la organización vecinal exige la expropiación del pozo de Televisa para que el agua pase formalmente a abastecer la red de agua potable, sin que la empresa privada mantenga los beneficios que la concesión le otorga.

“En la carta señalamos que si esa concesión no se ha usado después de siete años, hay jurisprudencia al respecto para que se le quite a Televisa. Ya enviamos esa carta a la presidenta Claudia Sheinbaum y al director de Conagua, pero hasta ahora no nos han contestado nada”, dijo Lara, quien recordó que el gobierno está obligado constitucionalmente a responder cualquier petición ciudadana que reciba.

“No se ha avanzado mucho en este tema porque, a pesar de los documentos que le entregamos al gobierno y que respaldamos en fuentes oficiales, las personas que nos atienden nos son parte del nivel que toma decisiones. Por otro lado, la administración es un problema al estar tan fraccionada, porque uno platica con una dependencia y te dice «eso no me corresponde, eso es federal», y vas con el federal y dice «eso no me corresponde, es de la administración del Valle de México»; y vamos con los del Valle y nos dicen que la concesión a Televisa fue responsabilidad del gobierno de la capital, porque ellos mandaron un dictamen de que estaban de acuerdo y prácticamente hicieron sugerencias de cómo debería ser dada la concesión”, añadió el maestro.

En este caso, cada quien, de alguna forma, ha evadido su responsabilidad y provoca una dilación a las solicitudes que hace la comunidad. Es decir: la burocracia juega como una tranca a la atención efectiva de los reclamos ciudadanos.

Es por eso que el pozo de Televisa y su amenaza al acceso al agua potable para todos los vecinos sigue siendo el centro del conflicto en torno al Mundial y más allá de él. Por ello este 22 de marzo, cuando se celebra el Día Mundial del Agua, las protestas en el bajopuente del Estadio Azteca retomarán esta demanda.

“Hay un contubernio entre algún sector del gobierno y Televisa, que trata de no cumplir con la normativa a través de estas formas de manipulación, que no son legítimas aunque sean legales, con el propósito de seguir conservando su poder sobre algo a lo que no tiene derecho, por la forma en cómo consiguió la concesión”, concluyó Lara.

De fondo, amenazante, acecha aún la posibilidad de que la construcción de torres comerciales para Televisa vuelva a proyectar su sombra sobre el barrio; una amenaza que, gracias a la concesión de agua ilegítima que mantiene la empresa, no se ha disipado todavía.

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