“¡Nuestras vidas valen más que un Mundial!”: marchan en el Día de la Visibilización Trans

Fotos: Gerardo Magallón

Personas trans y trabajadorxs sexuales denunciaron el desplazamiento del que han sido objeto como consecuencia de las obras del Mundial, y exigieron reparación y legislaciones ante la violencia trans feminicida.

La comunidad trans y no binaria tomó las calles de la Ciudad de México este 31 de marzo, Día Internacional de la Visibilización Trans, para denunciar la violencia estructural y la limpieza social impulsada en su contra de cara a la llegada de la Copa del Mundo 2026.

Transfeminicidios, desapariciones, falta de acceso a la vivienda y precariedad laboral fueron algunas de las denuncias que se hicieron presentes frente al Palacio del Ayuntamiento, donde decenas de personas se dieron cita para marchar desde el Zócalo capitalino con dirección al metro Chabacano, lugar donde terminan las obras de la Calzada Flotante de Tlalpan, proyecto implementado por el gobierno de Clara Brugada como parte de los preparativos para el Mundial de fútbol y que ha implicado el desplazamiento de trabajadoras sexuales.

La resistencia trans y la furia NB (no binarie) recorrió calles del primer cuadro de la ciudad y realizó una parada en la Plaza Tlaxcoaque, sitio que albergó un centro clandestino de detención al cual eran llevadas las personas trans en los tiempos de Arturo El Negro Durazo, director de la policía de la ciudad en la década de los setenta.

“Hoy estamos aquí parades, sobre las mismas calles, sobre la misma plaza, donde en los años setenta y ochenta comenzó una limpieza social silenciosa en lo que se llamó ‘las violencias invisibles del Estado'”, declaró Ilse Victoria, del colectivo Justicia Histórica Trans, en el mitin realizado frente a la Capilla de la Inmaculada Concepción, que cerró sus puertas a la llegada de la movilización.

“Se castigó, criminalizó y persiguió a vendedores ambulantes, personas en situación vulnerable y, con especial saña, a las mujeres trans trabajadoras sexuales. Las mujeres trans de aquel entonces, nuestras abuelas, las que sobrevivieron a los separos de Tlaxcoaque, conocieron la cara más cruda del Estado. No eran sólo detenciones arbitrarias, eran políticas de humillación, atrapados, forzosos, torturas sistemáticas, violaciones y la desaparición en las sombras de las razias”, recordó Victoria, quien señaló que esa época representa para ellas “el inicio de un genocidio”.

Ilse Victoria comparó en su participación las políticas del Negro Durazo con la situación derivada de las obras en la Calzada de Tlalpan, donde el hostigamiento policial y el desplazamiento de sus centros de trabajo evocan la represión vivida décadas atrás: “la Copa del Mundo de la FIFA ha sido presentada como un apogeo de un proyecto transformador, pero para nosotras, para el colectivo trans, se ha convertido en una amenaza existencial”.

Al cuestionar “¿Dónde quedó el nunca más?” y asegurar que en la Copa del Mundo “cada gol que se grite en esta ciudad resonará con el eco de los gritos de las víctimas y sobrevivientes de Tlaxcoaque y de las desplazadas de hoy”, exigieron justicia y reparación, además de acceso a vivienda digna, la aprobación de las leyes integral y de infancias trans así como la correcta tipificación de los transfeminicidios.

Johana Alvear, madre de la joven Lilith Saori, mujer trans desaparecida desde enero de 2023 en Puerto Escondido, Oaxaca, narró la revictimización que ha sufrido por parte de las autoridades en los tres años que ha buscado a su hija y denunció con firmeza que “las personas que forman parte de la comunidad LGTBQ+ no son buscadas, ni siquiera se respeta su identidad y no se les pone el nombre que deberían de llevar, ya que ponen el nombre legal, cuando sabemos que la persona ya no se identifican así”.

Las risas y burlas en las redes sociales recibidas en publicaciones de la ficha de búsqueda de Lilith Saori es otra de las dolorosas experiencias que Johana ha sufrido y que contrasta con el arropamiento hallado entre la comunidad trans y no binarie, que se ha solidarizado con su caso: “esta comunidad me abraza, me doy cuenta de que son quienes tienen palabras para ti. Lily era muy querida por algunos amigos. Lily tiene un corazón bien bonito, un alma muy bella. Aquí hay muchas personas que marchan conmigo, que no conocen a Lily, que no me conocen a mí y que sin embargo han estado conmigo”.

Otro futuro es posible

“Cuando se habla de las vidas trans siempre la gente imagina vidas trágicas, vidas que van a extinguirse en el dolor. Y esto es una manera de decir que no y que queremos soñar con que tenemos un futuro”, compartió en entrevista con Desinformémonos Siobhan Guerrero McManus, mujer trans e investigadora en estudios de género de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien señaló que a pesar de los “gestos simbólicos” persiste la falta de oportunidades laborales y de acceso a puestos de decisión, así como la violencia y la precarización. “México no tiene una ultraderecha así, pero tiene otros problemas y a veces vemos un intento, como lo ves en estas banderas, de hacer mucho purplewashing o mucho pinkwashing, diciendo que tenemos un gobierno muy aliado y que nos da todo cuando no dan un solo peso para ninguna política pública”.

Su trabajo como investigadora no sólo se centra en denunciar el avance de la ultraderecha y el retroceso en los derechos arrancados por medio de la lucha, sino que también apuesta por construir mejores futuros para la comunidad trans: “espero que en veinte años miremos atrás y hagamos algo que funcione y derrotemos a la derecha, derrotemos al fascismo. Quizás es pedir mucho que derrotemos al capitalismo, pero bueno, se vale soñar. Pero lo que sí quisiera son personas trans que puedan ejercer plenamente su ciudadanía y un mundo mucho más justo”, compartió Siobhan.

La marcha continuó su recorrido sobre la calzada de Tlalpan, junto a las obras del proyecto de renovación. La consigna “esos mirones también son maricones” resonó ante la curiosidad de los obreros que construyen la calzada flotante, que ha cambiado radicalmente el paisaje urbano de la que durante años ha sido el área de labores de las trabajadoras sexuales.

Llegando a Chabacano, un conductor de metro tocó la bocina del convoy expresando su solidaridad con la lucha. Al cierre de la movilización, Carolina “la morena de fuego”, una de las personas más visibles en la lucha contra el desplazamiento derivado de la ciclovía y la calzada elevada, cerró el mitin externando “su amor y agradecimiento” con lxs asistentes a la marcha y parafraseó al general Emiliano Zapata al decir que la calle es de quien la trabaja y que, si no hay paz para el pueblo, tampoco la habrá para el gobierno.

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