La criminalización de los movimientos sociales, de periodistas y de activistas en México se ha agudizado en los últimos años. Todo aquel que se atreva a cuestionar o confrontar las políticas del gobierno está en riesgo de ser detenido. Torturar y encarcelar a quienes lo hagan parece ser la orden, y tal fue el caso de Jessie Alejandro Montaño Sánchez, activista que por tercera vez ha sido victima de fabricación de delitos y encarcelamiento injusto. Esta vez, el gobierno actual que se dice de izquierda y que respeta la protesta social lo vuelva a reprimir.
El pasado 7 de marzo, Jessie, también conocido como Jamspa, cuestionó directamente a la jefa de gobierno Clara Brugada en un evento convocado por su gobierno con motivo del Día Internacional de la Mujer en el Zócalo de la Ciudad de México. Brugada en ese momento aseguró que todos los derechos de las mujeres estaban garantizados en la Ciudad de México. Fue cuando Jessie, junto con su pareja Dana, le gritó que era mentira y le recordó a las madres buscadoras y las mujeres desaparecidas. Al día siguiente, ambos acudieron a la marcha feminista y, a las 8 de la noche, Montaño fue golpeado y detenido por más de 20 policías vestidos de civil y sin identificación, pero que formaban parte de la Secretaría de seguridad Ciudadana (SSC).
Su pareja, amigos y familiares lo buscaron por más de cuatro horas hasta que lo encontraron en la Fiscalía 2 de la alcaldía Cuauhtémoc. En menos de 48 horas fue ingresado al reclusorio norte, acusado por los delitos de daños a la propiedad y de ataques a la paz.
Alejandro a través de su pareja hizo llegar su testimonio:
“Después de detenerme me subieron a un camión de policías y ahí me torturaron por más de dos horas mientras daban varias vueltas al Zócalo, sin que me llevaran a un ministerio público. Cuando llegué al reclusorio, me volvieron a golpear y me abrieron la cabeza con un objeto contundente, tengo muchas heridas en mi cuerpo. En la primera audiencia me dijeron que estaba detenido por el delito de daños a la propiedad por parte de la fiscalía. Ya tengo abogados, pero todavía no han venido a verme para ver el proceso que llevo dentro.

“Creo que me detuvieron porque justamente le estamos pegando al gobierno de la Ciudad de México donde más les duele con nuestras acciones de protesta. Desafortunadamente, este gobierno es represor como los anteriores, pero no van a poder romper mi forma de pensar por más que me peguen. Los invito a que no decaigan, sabemos que en estos tres meses próximos el gobierno de Claudia Sheinbaum estará en la mira internacional por el Mundial de fútbol”, concluyó.
Montaño, de 42 años, estuvo en el reclusorio 2 veces antes por sumarse a protestas ciudadanas. La primera vez lo acusaron por el robo de un radio de un policía. La segunda vez fue por ultraje a otro policía, aunque también le sembraron mariguana y una navaja para que el Estado tuviera más elementos para encerrarlo. Jamspa apoya a diferentes colectivos como Resistencias unidas 11:11, Madres Buscadoras de Quintana Roo, Somos la Voz del Pueblo, entre otros, además de que participa en las marchas para exigir el regreso de los animales del refugio franciscano.
Al respecto, Dana López, de 41 años, originaria de Cancún y activista desde 2016, nos comentó: “Conocí a Jamspa en 2017, cuando todavía era preso político, pero fue hasta 2018 cuando lo conocí personalmente porque coincidimos en actividades de protesta en Colima y Jalisco. Estábamos exigiendo que se respetara el libre tránsito como lo menciona el artículo 11 de la constitucional sobre todo por las casetas que tenían vencidas las concesiones y que aun así seguían cobrando”.

López, quien pertenece al colectivo Echa Pá lante, continuó: “El 8 de marzo como a las 8 de la noche estábamos caminando Jessie y yo sobre la calle 5 de mayo esquina con Palma cuando sentí que me jaló y vi que lo estaban sometiendo, lo agarraron del cuello personas de civil, lo esposaron y le dijeron que estaba detenido, pero nunca le dijeron por qué. Saqué mi teléfono para grabar, pero uno de ellos me manoteó para que no pudiera grabar, sin embargo pude trasmitir en vivo y les grité “por qué lo detienen, cuál es el motivo”. Me patearon y se me cayó el celular y no dejaban que lo levantara mientras me daban codazos, mientras veía cómo estaban lastimando a Jessie y lo llevaban al camión de granaderos. No me detuvieron, la intención de ellos era ir directamente contra él porque un día antes le gritó a Clara Brugada “mentirosa””.
Después de eso, continúa, “me movilicé para buscarlo, no conozco la ciudad, pero pregunté en dónde estaba el bunker de la fiscalía de justicia de la Ciudad de México y cuando llegué ahí ya estaban compañeros esperándome. Preguntamos por Jessie pero nos dijeron que no estaba ahí. Entré en crisis por desesperación y por miedo a que lo siguieran torturando, no me equivoqué. Después de la medianoche un policía nos dijo que se encontraba en la fiscalía 2 de la Cuauhtémoc.
“Al día siguiente, Clara Brugada dijo públicamente que se había detenido a varios hombres en la marcha por agredir a mujeres y vandalizar durante la marcha. En su historia no podía caber que también me hubieran detenido, pero fui a poner una queja a derechos humanos y me revisó un medico que certificó que tenía lesiones.

“A Jamspa le asignaron un defensor de oficio para la primera audiencia, pero no le gustó cómo estaban trabajando y buscamos uno. Ya cuenta con abogado particular, ya van a ir a verlo para asesorarlo. Voy a verlo dos veces a la semana, salgo a las 7:30 de la mañana y llego al reclusorio a las 10. Es complicado ir, me hago una hora en la fila para poder entrar, le llevo comida para comer los dos. A causa de esto, él ya perdió su trabajo, pero unos compañeros y yo estamos sobrellevando los gastos.
“En Cancún comencé a denunciar las desapariciones que hay en mi estado al lado de las madres buscadoras, hoy que estoy en la Ciudad de México sigo haciendo activismo, busco visibilizar las luchas. No existe un gobierno real, es una simulación, son incompetentes. Es muy triste ver tantas injusticias que hay en el país y que no son escuchadas, no hay avances, no hay intención de resolver los problemas, al contrario, solo hay represión por alzar la voz.
“Este es el momento para alzar la voz por lo del Mundial de fútbol de la manera que consideren que sea la más adecuada, aunque sea peligroso para todos. He visto las protestas que se han hecho en el Estadio Azteca, he visto a madres sosteniendo una cartulina con el nombre de su desaparecido. Les pido seguir unidos y compartir nuestras luchas.
“No me siento segura por esta situación, temo por la seguridad y por la vida de Jessie ahora que está preso, temo que le fabriquen más delitos y que le integren más a la carpeta de investigación. Me he dado cuenta de que me siguen a donde quiera que voy, le he pedido a compañeros que me acompañen, vivo sola con mi gatito, me han dicho que ya están armando una carpeta de investigación en mi contra. Hago responsable de todo los que nos llegue a pasar a Clara Brugada y a su gobierno”, finalizó.



