La comunista Frida Kahlo, un producto capitalista para el Mundial

Detrás de la instalación de la escultura de Frida Kahlo en la Ciudad de México “existen motivaciones, y una es capitalizar el momento”, asegura Alfredo López Casanova, escultor y defensor de los derechos sociales, quien señala “una especie de disputa política, entre los partidos que gobiernan, sobre quién puede capitalizar más el evento internacional del Mundial 2026”. Por ese motivo, explica, “se instala una escultura de dimensiones gigantes, que hasta ahora no sabemos el costo y si era la prioridad o no de la población”.

Desde hace más de una semana, una avalancha de símbolos se ha desplegado a lo largo y ancho del Estadio Azteca, por toda la calzada de Tlalpan y de las avenidas que le dan acceso. Alfredo López Casanova, activista y escultor de la figura de don Gilberto Bosques, la de Rodrigo (Rockdrigo) González en el metro Balderas, y la de Chávela Vargas en la Plaza Garibaldi, opina que “estas acciones son una forma de construir “realidades virtuales” para ocultar la realidad y bloquear espacios, impidiendo la visibilidad de las problemáticas reales en el país”.

La imagen en bronce de Frida Kahlo apareció el pasado 29 de marzo (a 73 días del primer partido del Mundial en la Ciudad de México), en medio de cuatro avenidas: la glorieta de Avenida del Imán, San Guillermo y Boulevard Gran Sur, en Pedregal de Santa Úrsula, de la alcaldía de Coyoacán. La escultura, de siete metros de alto, se construyó sobre la base de 485 metros de guarnición de concreto hidráulico, 850 metros cuadrados de banqueta, 66 bolardos metálicos y 702 metros de pintura termoplástica. Hasta ahora, se desconoce el costo de la escultura, la cual tampoco cuenta con una placa que informe sobre la intención de su instalación ni quién la realizó.

Foto: Gerardo Magallón

Un día después de su aparición pública, el 30 de marzo, el alcalde de Coyoacán mencionó que la obra había sido develada, sin ningún testimonio o imagen del acto. Sin embargo, la obra fue adjudicada a la alcaldía de Coyoacán y su realización al escultor Pedro Ramírez Ponzanelli.

La Frida, una imposición

“Toda obra o escultura pública que rebase el millón o millón 200 mil pesos de pesos tiene la obligación de ser puesta en concurso. Antes la tarifa era de 900 mil a 950 mil pesos”, explica Alfredo López Casanova. Los gobiernos municipales, locales y federales, añade, “tienen la obligación de hacer una convocatoria pública y abierta a los escultores nacionales, y la autoridad puede definir si la hacen local, es decir, para escultores sólo de la Ciudad de México. Es una obligación institucional hacer público el concurso”.

López Casanova, quien también puede definirse como artivista, recuerda que el espacio público es de los habitantes y que “las autoridades deben cuidarlo y resguardarlo, además de darle mantenimiento”. Por lo tanto, enfatiza Alfredo, “el espacio es de las personas de los barrios, de las colonias, donde hay glorietas, camellones y otros espacios en los cuales habría que poner una escultura”. Al ser el lugar en el que viven, las autoridades “deben consultar a las personas que habitan esos espacios, si quieren esa escultura, saber si fue una petición de de los habitantes”, señala el artista.

Foto: Jaime Quintana

Sin embargo, “lo que pasa con estas esculturas es que son imposiciones, sean del color que sean: panista, priísta, morenista”. Después de la imposición, explica Alfredo, las autoridades buscan simbolizar la escultura, como sucedió en el caso de Frida, que representa “la fuerza femenina”.

“Ellos buscan mercantilizar una figura icónica, que tenga posibilidades de ser capitalizada. Frida Khalo es de las pocas pintoras que tienen impacto internacional”, señala López Casanova.

Para el escultor, la consulta es necesaria porque quizá en las colonias existan otras urgencias, “como el mantenimiento, el tratamiento de la basura, el tema del la luz y del alumbrado público, la seguridad pública, el abasto de agua”. Si no se consulta a la población, asegura, “se incurre en actos de autoritarismo, se le impone un capricho de ocasión”.  

El destino de las esculturas

López Casanova pone por ejemplo la construcción del Jardín de Lluvia, proyecto inaugurado por el gobierno capitalino el pasado 18 de marzo en el Circuito Estadio Azteca, sin que los pobladores fueran informados con antelación. “En medio de un evento en el que el objetivo es el dinero, el jardín en realidad no resuelve el problema de abasto de agua. Se hizo para inhibir las manifestaciones, para desviar los temas de gravedad nacional y, lo mismo es esta escultura, que además instalaron de noche y que responde a una construcción de una realidad virtual”.

Para referirse al futuro y la simbología de los espacios y esculturas, el artista menciona que “generalmente no se sabe cuál será el destino de las esculturas que se ubican en el espacio público, si bien Frida Kahlo es una figura querida a nivel nacional y una mujer importante para el país con una proyección internacional como pintora y como mujer que rompió muchos esquemas para su época”.

En referencia a las declaraciones de autoridades capitalinas, como las realizadas por el alcalde de Coyoacán, que incluyó en sus declaraciones que la estatua de Frida será un icono cultural, López Casanova puntualiza que “ese no es el problema con la imagen de Frida, sino que la autoridad misma sea quien determine si la figura se constituye o no en un icono cultural. Eso es puro choro”.

Frida Kahlo en Santa Úrsula y Santo Domingo

Lo que hoy se observa en Santa Úrsula es una disputa por el espacio. Pero lo que está de fondo, además, es un cuestionamiento y falta de atención a temas como la falta de agua, la falta de seguridad, los acelerados procesos de gentrificación y el despojo territorial.

Foto: Jaime Quintana

El sur de la Ciudad de México, en colonias como Santo Domingo y que están a los alrededores del Estadio Azteca, se ha caracterizado por la toma de tierras, la construcción popular de las calles y servicios. Estas poblaciones cercanas al estadio, recuerda López Casanova, “comenzaron a organizarse políticamente y socialmente en el sismo del 2017. En toda la parte de Taxqueña lograron la reparación de sus casas, cerrando la avenida de Tlalpan”. Esa lucha, agrega, “logró de manera acelerada una conciencia social y política de esas clases medias que no se habían visto movilizadas en la calle”.

La realización del jardín de lluvia y la instalación de esculturas forman parte de un proceso acelerado de remozamiento, “que no es más que una cortina de humo para opacar las protestas contra el Mundial que van en ascenso”.

En el Mundial de Argentina en 1978, las madres de la Plaza de Mayo salieron para hacer presencia ante los medios internacionales sobre la dictadura y la desaparición de sus hijos y romper el cerco mediático. Hoy en México, reflexiona el artista, “la noticia es que se puede penalizar a las personas que obstruyan un evento público o cultural”.

“Es el regreso de un esquema que tiende a maquillar la realidad y meter mucho dinero a la postproducción de las noticias para ocultar la realidad”, señala.

Las relaciones de poder y el arte

“Lo que también está implícito es que las adjudicaciones de las esculturas están dadas a ciertos personajes, ciertas familias dentro del circuito cultural. Estoy pensando en la familia Ponzanelli desde los años 60. Nunca han dejado de ser los preferidos del gobierno y de las relaciones de poder, y no importa qué color de partido político esté al mando”, expone el artista social y comunitario.

La adjudicación discrecional de las esculturas son violaciones a reglamentos, además de que representan un beneficio para el poder. “Con este tipo de esculturas discrecionales, con este tipo de trabajos, es que hay una entrega también discrecional de un porcentaje de dinero a las autoridades, o a los gestores internos que generalmente siempre están adentro de las estructuras del gobierno, y de ahí se “llevan su moche””, explica López Casanova.

Las cortinas de humo, agrega, son “las escenografías para desviar los problemas y maquillar la realidad”. En este caso, la instalación de esculturas públicas como la de Frida Kahlo se realiza para capitalización de eventos internacionales, como el Mundial de Fútbol que comienza este 11 de junio.

Esta motivación política busca aprovechar el evento para generar impacto, aunque el costo de estas obras y su prioridad no siempre son claros. “Este evento va a suceder en el país y, terminando, la figura se queda como un capricho institucional, de mercantilizar una imagen”, concluye el artista y escultor Alfredo López Casanova.

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