Foto: Mega Reta en Periférico
Con una serie de eventos que se desarrollarán en los dos escasos meses que restan para el inicio del Mundial 2026, el Laboratorio para Vatos se organizó junto a Casa Gomorra para abrir un espacio donde se pueda criticar, en comunidad, la relación que existe entre el fútbol y la masculinidad hegemónica.
“Nos gusta el fútbol, hemos crecido con él, pero tenemos distintos tipos de relaciones ambivalentes, contradictorias, con todo lo que tiene que ver con el fútbol. Somos también personas con un posicionamiento crítico ante la masculinidad y pensamos que necesitábamos un espacio para reflexionar sobre esta relación tan contradictoria”, disparó el sociólogo Ismael Ocampo, uno de los organizadores, en entrevista con Desinformémonos.
En búsqueda de cómo experimentarlo, jugarlo, vivirlo y ponerlo en común, el espacio Laboratorio para Vatos, a partir del trabajo de Mikel Armenta, sumó a Ocampo, investigador con una amplia trayectoria en acompañamiento y capacitación formal y comunitaria, cuyo trabajo con hombres ha sido puntal en México para amplificar una crítica que involucra las masculinidades y la violencia.
Juntos convocaron la serie de eventos “Fifas Antififas: amamos el fútbol, odiamos a la FIFA”, que tendrá tres episodios antes del inicio de la Copa del Mundo. El término “Fifas” refiere a un uso peyorativo de la palabra que refiere a este tipo de hombre simplón y fanático del deporte rey, re-usándolo para promover un espacio de discusión colectiva sobre el fútbol, el género y la masculinidad, y sumando esa crítica a los impactos denunciados en torno al Mundial 2026 en la Ciudad de México, que será la sede del partido inaugural.
“El fútbol es un espacio germen y de resistencia de las formas normativas y tradicionales, sobre todo el fútbol más mainstream, hegemónico, vinculado a la FIFA y la industria del fútbol. Esta es la relación contradictoria con el fútbol de los vatos que andamos intentando pensarnos desde otros lugares y nuestra relación con él en el entorno del Mundial. Nos preguntamos: ¿cuál tendría que ser la actitud crítica frente a esto?”, apuntan para iniciar el diálogo.
La fuente reconoce que este es un tema que queda acallado, porque existe un recelo natural ante algo que se identifican ampliamente vinculados al universo de lo masculino, el deporte, las apuestas, los videojuegos. “Son temas absolutamente despreciados, como que hay que alejarse de ellos”, explicó. Sin embargo, así como la llegada del Mundial ha provocado una aceleración y amplificación de otras luchas territoriales urbanas, también abrió un espacio para criticar este maridaje perfecto entre fútbol, poder y masculinidad hegemónica.
Fútbol tóxico

Ocampo explicó a Desinformémonos que es clave considerar el reordenamiento global y geopolítico que vive el mundo actual, pero también echar manos a los cambios territoriales e identitarios, “en lo cual vemos cómo las masculinidades o las hiper-masculinidades están ganando más peso a nivel social, y junto a estos mandatos tradicionales de género sucede una forma invasiva muy masculina también, a la par, en el territorio, como desplazamientos, despojos”, analizó.
“Nada opera de manera aislada, entonces el Mundial sucede en un contexto sumamente bélico influido por figuras ultramasculinizadas como la figura de Trump o Netanyahu, que también se manifiesta aquí en México como una subcultura virtual digital, que tejen puentes con la violencia, la narcocultura, y forman un archipiélago de elementos en los que participa el componente de la masculinidad”, profundizó.
Aunque este elemento pueda parecer menor, el Mundial y el fútbol son espacios “extremadamente normativos de una masculinidad afianzada”, algo que se evidencia dentro del campo de juego, en las tribunas, y hasta en las competiciones infantiles. La fuente refirió el aún vigente cántico en México del “puto” como ejemplo de ello, o lo sucedido en Argentina recientemente, donde los hinchas de Rosario Central aventaron desde la tribuna muñecas inflables con camisetas de su cuadro rival, lo cual fue ampliamente criticado como “violencia simbólica”, incluso por la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires.
En esta línea, la ciudad de Guadalajara será sede de un evento de masculinidades conservadoras, que reúne a figuras como Jordan Peterson al mismo tiempo que será sede del Mundial y que padece una crisis de agua potable y seguridad evidentes. Este evento ampliamente vinculado a la derecha y al gobierno estadounidense difundirá su doctrina, apalancado en la atención mundialista.
“Nos parece importante que los que estamos de este lado pongamos los focos en la masculinidad, en el ser hombre y reflexionar críticamente sobre los distintos sucesos acompañados del Mundial, con una perspectiva de género y crítica del masculino”, explicó.
Género para hombres

Autor del reciente audiolibro Manósfera: cuando el algoritmo se disfraza de sentido común, Ismael Ocampo lleva un nutrido trabajo comunitario y educativo con hombres: “es un proceso múltiple, de reflexión personal, individual, y también un trabajo de acompañamiento, en diálogo con compañeros, terapeutas y lecturas. Tanto desde mi perspectiva como del Laboratorio para Vatos creemos que la transformación tiene que venir desde lo colectivo”, explicó Ocampo.
Por un lado, el trabajo en grupo entre hombres permite la creación de lazos comunitarios diferentes, donde se pone en común la vida diaria: “he aprendido con los años que para transformar las posiciones de género podemos hablar de mil cosas sin mencionar la palabra masculinidad, hombre o machismo, porque esos elementos sostienen un sinfín de prácticas cotidianas”, explicó.
En los grupos para hombres que Ocampo guía, la clave está en partir de lo cotidiano para preguntarse sobre cómo los hombres se entienden, particularmente los hombres cis heteronormados, quienes mantienen una posición de privilegio social y cultural histórica.
“La transformación de la masculinidad tiene que ver con cómo los hombres nos entendemos, pues la posición masculina suele estar atravesada de contradicciones y compuesta por la cuestión de demostrar capacidad de prestigio y potencia, ya sea sexual, económica o potencia física. Trabajamos a partir de los malestares y las frustraciones que genera esta vivencia de ser hombre. Entender que ningún hombre ha construido el sistema de dominación patriarcal o masculina por sí mismo, sino que hemos sido convocados a esa reproducción. Tenemos que hacer el ejercicio de desconvocarnos, de forma colectiva, en un proceso en que intervienen todas las identidades”, explicó.
Los eventos de Fifas Antififas comienzan en Casa Gomorra, en la colonia Obrera de la Ciudad de México, a partir de las 7 de la tarde, con el conversatorio “Cambio de juego: fútbol y disidencias”; continuará el 10 de abril con un diálogo sobre otro fútbol que ya existe del que participarán Andoni Bello, capitán del Tri gay, Pilar Tlatempa, integrante de la Barra feminista; Jaz Maldonado, de Contragol, y la colectiva de Morras futboleras.
Los próximos dos eventos serán a la misma hora y lugar; el 8 de mayo se abordarán los conflictos de despojo y gentrificación en Ciudad de México; y el 22 de mayo se entrará de lleno a la relación entre Vatos y fútbol. Todos los eventos son gratuitos.
“Aunque vivimos en una sociedad que ha ido ampliando la cuestión para la disidencia sexual, el fútbol sigue siendo un espacio extremamente heteronormado, de resistencia de la heterosexualidad masculina, y en este primer evento queremos disputar eso”, concluyó.




