La gran obra de infraestructura ciclista que forma parte de los preparativos para recibir la Copa del Mundo de la FIFA en la Ciudad de México fue inaugurada este 19 de abril con un operativo policial en respuesta a la protesta de trabajadoras sexuales en el Metro Chabacano.
Trabajadoras sexuales y colectivos organizados contra el Mundial 2026 se manifestaron este 19 de abril durante la inauguración de la ciclovía “La Gran Tenochtitlán”, una de las obras centrales de transformación de la Calzada de Tlalpan que el gobierno capitalino realizó para el turismo internacional que llegará a la Ciudad de México con este evento deportivo.
Cientos de granaderos y policías fueron desplegados en respuesta a la presencia de no más de 20 personas que protestaban en la cercanías del Metro Chabacano, donde el colectivo Trabajadoras Sexuales Unidas e Independientes (TRASUIXXX) convocó a un “Domingo de Insurrección” bajo la consigna “No es movilidad urbana, es limpieza social en vías al Mundial”.

Para las trabajadoras sexuales, que por años han ocupado la Calzada de Tlalpan como área laboral, la construcción de la ciclovía y la calzada elevada para conectar el Centro Histórico con el Estadio Azteca les ha significado el desplazamiento, cambios en sus dinámicas para conseguir clientes por el cierre de vialidades, afectaciones a su salud por la presencia constante de polvo en el ambiente, e incluso el acoso por parte de los obreros de la obra, para quienes han exigido cursos de concientización en materia de género.
“Nosotras no estamos negando que la ciclovía pueda convivir con el trabajo sexual y que pueda haber una adaptación de la zona en beneficio de los dos grupos”, compartió en entrevista con Desinformémonos Ana Caos, integrante de TRASUIXX, quien reivindicó la manifestación pacífica que llevaron a cabo durante la inauguración de la ciclovía y afirmó que el exceso de elementos policiacos desplegados busca desincentivar la protesta a través de la intimidación: “No cerramos, permitimos el libre acceso de los ciclistas y nos paramos ahí para dar la cara”.
Sobre la respuesta del gobierno ante el despliegue de granaderos, el subsecretario de Gobierno de la Ciudad de México, Fadlala Akabani Hneide, afirmó que él no solicitó los elementos, a pesar de que, una vez que la manifestación estuvo rodeada de policías, uno de los mandos se reportó con él para pedir instrucciones, como constataron los medios independientes que se encontraban en la zona.

Antes de la llegada de la mega rodada ciclista que se acercaba al punto de la protesta, los policías se replegaron de la calzada y, minutos después, encabezadas por un grupo que portaba banderas de diferentes países, miles de personas a bordo de bicicletas se cruzaron frente a las trabajadoras sexuales que gritaron consignas en contra del Mundial y exigieron su derecho a ocupar la Calzada de Tlalpan.
Unidas por la dignidad y contra el estigma
Para el colectivo Trasuixxx, en palabras de Ana Caos, “esta lucha es muy importante porque no sólo va a las condiciones materiales de vida, sino que también opera en un nivel simbólico”. Ella, activista que promueve espacios pedagógicos en materia de erotismo, disfrute y ocio, destacó que la construcción de la ciclovía, además de causar estragos para las trabajadoras sexuales, también desató un debate público en torno a su labor, a la defensa del territorio y a las condiciones de vida de grupos vulnerados, así como a la actividad de grupos de trata y la extorsión constante que estos ejercen sobre cientos de mujeres trans y cisgénero que obtienen su sustento cotidiano en la Calzada de Tlalpan: “Es el mismo gobierno el que permite que operen, las compañeras solamente buscan trabajar tranquilas”.
El trabajo sexual como una de las opciones que las personas transgénero tienen para sostenerse económicamente, así como la precariedad en la que se vive en este oficio, han sido las principales denuncias de las organizaciones que respaldan la lucha de las trabajadoras sexuales. Frente a la construcción de la ciclovía, algunos sectores también han impulsado demandas de medidas de mitigación del daño de acuerdo a lo establecido en la ley de obras, además de las exigencias por vivienda digna, justicia y prevención para feminicidios y transfeminicidios que han sido cometidos en calles y hoteles de la zona.
Otra de las demandas centrales es el reconocimiento de su trabajo por parte de las instituciones del Estado para acceder a derechos laborales: “A pesar de que no hay un reconocimiento tácito en la ley de lo que es el trabajo sexual, sí ha habido reconocimiento por parte de instituciones como la Secretaría del Trabajo o el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED-CDMX), o este último apoyo emergente que sacó el gobierno de la capital, que nombra a las trabajadoras sexuales como beneficiarias y al hacerlo reconoce que este trabajo existe”, explica Caos. El gobierno, agrega, “no puede medio reconocerte, te reconoce o no, y si te reconoce, es su obligación otorgarte derechos y considerarte en las reglas de operación de los programas y velar por que haya una no discriminación. Eso es lo que estamos pidiendo, no es ningún un capricho. Hay una ley en la que nos estamos basando, hay precedentes legales en documentos oficiales del gobierno, y esta es una lucha que no vamos a soltar a pesar de que la sociedad considere que es digno burlarse por el hecho de que una compañera esté pidiendo dignificar y que se le de reparación por su labor”.

La respuesta que las trabajadoras sexuales independientes han obtenido por parte del gobierno capitalino ha sido la represión a sus manifestaciones, como constó la queja presentada ante la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México por las víctimas de la agresión a manos de uniformados durante la protesta que realizaron en la colonia La Ronda, donde algunas de ellas fueron encañonadas por policías y otras resultaron heridas de gravedad. A pesar de la violencia, las trabajadoras en Tlalpan aseguran que no dejarán de exigir el respeto a sus derechos y del espacio que ocupan para subsistir.



