El secretario de Gobierno, César Cravioto, canceló las dos últimas reuniones pautadas con los vecinos del pueblo de Santa Úrsula Coapa, quienes están movilizados desde hace varios años, alertando sobre los efectos negativos que tendrá para la zona el uso del Estadio Azteca como sede principal de los partidos del Mundial de fútbol 2026, de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA).
“No tienen argumentos sobre lo que estamos solicitando, ellos están haciendo aquí todo a su parecer”, explicó en entrevista con Desinformémonos Rubén Ramírez, autoridad tradicional del pueblo originario de Santa Úrsula Coapa. “Nos hacen creer que el pueblo es tonto, que le pueden quitar su dulce cuando a ellos se les ocurra, pero aquí el territorio es de la comunidad, del pueblo, y también los recursos naturales que están en él”, agregó.
Debido al congelamiento en las discusiones, las vecinas decidieron intervenir uno de los muros de entrada al estadio para retomar la denuncia pública, encender la visibilidad del conflicto que han apagado las mesas de negociación que el gobierno lleva de forma privada con los inconformes, y denunciar el proceso de despojo que se esconde tras la “fiesta mundialista”.
“Nos citamos a una acción express, derivado de las declaraciones de (la jefa de gobierno de la Ciudad de México) Clara Brugada esta semana sobre el Mundial, que va a ser un día festivo, y hasta va haber suspensión de actividades. Para nosotros es el anuncio del despojo”, dijo a este medio Natalia Lara, otra de las vecinas presentes en el evento.
Gracias a la gráfica donada por artistas solidarias, que incluyó el trabajo sobre “la Tlacuacha”, de Sofía Riojas (@mucha_mistrust) que integra el colectivo Rechida (Red chilanga en defensa del arte y la gráfica popular); el trabajo de la ilustradora @camicolor sobre “el fútbol es del pueblo”; y también la obra “Mundial del despojo” de Lágrimas Lagrimógenas (@lagrimas_lagrimogenas_), integrante del Frente Antigentrificación de la Ciudad de México, se armó la intervención del estadio.

“Organizaciones e ilustradores han donado su trabajo para denunciar que estamos siendo turistificados en este espacio y que se vea cómo va a ser este proceso de elitización de parte de las autoridades, que están renovando la planeación urbana para que venga el turismo, olvidando la identidad y las formas de vida que tenemos en los Pedregales de Coyoacán y en los pueblos originarios de Santa Úrsula Coapa y San Lorenzo Huipulco”, sostuvieron.
Desplazados
Mientras la acción tomaba cuerpo pasada la una de la tarde del domingo 7 de setiembre, y las vecinas usaban engrudo y armaban las imágenes en el muro que han intervenido varias veces en protesta, otras se acercaron a los vecinos y transeúntes para repartir volantes al respecto y difundir la situación.
Así se acercó Alberto, uno de los comerciantes de la zona, quien lleva veinte años vendiendo dulces en la explanada del Estadio Azteca: “estamos con la novedad de que ya nos piensan quitar en estos días. Puede ser en 15 o 20 días, o si nos va bien, en un mes, pero esta es nuestra fuente de trabajo. Nos parece injusto que por dos o cuatro partidos que va haber en el estadio quieran limpiar todo y ya”, contó el afectado en diálogo con Desinformémonos.

La incertidumbre es compartida por los demás trabajadores de los puestos que están en la explanada, ya que no han tenido una comunicación oficial respecto a qué va a pasar con la fuente de su sustento y el de sus familias. “Por el momento no tenemos alternativa. Parece que nos quieren reubicar pero realmente no sabemos. Y si eso sucede, no va a ser igual. Yo tengo permiso para mi puesto, pero eso no me garantiza que nos quedemos. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum haya dicho que el pueblo es el que manda, estamos tristes por los años que llevamos aquí”, agregó.
“Se viene la ciclovía, la nueva banqueta, el metrobús y a todos nosotros nos van a decir ´órale´ y para afuera, desde allá desde el centro, y sólo por cuatro partidos”, dice Alberto. Su malestar expresa decenas de conflictos que ya han generado las obras que iniciaron en el inicio de la calzada de Tlalpan, en las colonias Obrera y Tránsito, donde todos han sido desplazados, desde los comerciantes de comida a las trabajadoras sexuales.
El afectado explicó que ya tenía en mente que se iban a hacer cambios, pero espera que al menos les permitan regresar al terminar el Mundial: “a lo mejor me escucho muy conformista, pero al menos pedimos eso, que nos dejen regresar aunque sea dentro de un año, pero mientras, ¿qué hacemos? Esto que están manifestando aquí se me hace un aliciente, me da una esperanza”, dijo respecto a la intervención del muro y a la difusión de la problemática, pero sobre todo, el descontento ante la falta de consulta de las poblaciones locales previo a la realización de las obras.
“Entiendo que estás en la calle y no te pertenece nada, pero si les damos buenas remesas, pagamos nuestros impuestos, sí se gana con nosotros, que consideren eso”, concluyó.

Sin consulta
Aunque la consulta previa, libre e informada respecto a los proyectos a realizarse en los territorios de los pueblos originarios está prevista en la Constitución federal y en la de la capital, esto no se respetó en el caso del Mundial. Santa Úrsula Coapa y San Lorenzo Huipulco son dos de esos pueblos originarios que han visto menguado su derecho debido al sistema de registro impuesto por la autoridad, y que el tanto ellos como el Frente de pueblos en defensa del Anáhuac rechazan.
“Ellos dicen que podemos dialogar los temas, y siempre nos dicen a todo que sí, pero luego hacen lo que quieren. El hecho es que, hasta el momento, no hay una sola consulta respecto a ninguna de las obras que han hecho, no sólo aquí, en toda la ciudad. No conozco una sola consulta que se haya hecho para que hagan sus edificios”, apuntó Rubén Ramírez.
La falta de respeto del conocimiento acumulado en los territorios es notoria y evidente, y es parte del nudo central que mantiene atado el conflicto y el descontento social en torno al Mundial 2026. “No es sólo aquí, en todas partes las personas que viven en los territorios son quienes más conocen los problemas de sus colonias. A ese conocimiento específico de cada uno de los lugares, al que ahora le llaman ´saberes´ quizás porque no es técnico sino creado en la práctica, no se lo toma en cuenta y no se hacen cosas que podrían quedar mejor si se atendiera”, analizó Adolfo Lara, otro de los vecinos movilizado.
El señor Lara hace honor a ese conocimiento acumulado en el territorio, a partir de la sistematización de la información, la puesta en común de la misma y el análisis de los problemas creado en comunidad. En particular, mencionó la falta de utilidad pública de los proyectos anunciados, hechos a modo para Televisa, la principal empresa beneficiaria de la inversión pública en la zona.
Por un lado, los vecinos cuestionan la utilidad de la construcción de la ciclovía en la Avenida Tlalpan, ya que han buscado asesoramiento especializado y existe amplia información que indica que no es la mejor ubicación para la misma: “es una avenida que tiene una gran contaminación por tantos vehículos que van ahí, y poner una ciclovía tan larga no conviene. Siempre se ha dicho que es mejor buscar calles alternas, que estén fuera de este foco de contaminación, donde sí valdría la pena hacer este tipo de obras y no precisamente en medio de la vía de Tlalpan, porque sabemos que los niveles de contaminación de ozono, de hidrocarburos, están muy altos”, explicó. Eso, sumado a las dificultades que se ocasionan en la época de lluvias, cuestionan la idoneidad del proyecto, que ya está avanzado.

Además, criticó la otra obra prevista para la movilidad, que implica la construcción de una nueva línea de trolebús, la cual no es una prioridad para las lógicas de la zona: “en los propios programas de esta administración que hemos visto se reconoce que esta es una zona de paso de mucha gente que viene del sur, y que cruza por aquí. Tanto Tlalpan como Insurgentes y el Periférico están saturadas como vías de movilidad y cuando se hacen eventos en el Estadio Azteca esto colapsa”, explicó.
Sin embargo, el mayor problema sigue siendo la concesión para explotar 450 mil metros cúbicos del agua al año que brindó la Comisión Nacional del Agua (Conagua) a Televisa, dentro del predio privado del estadio.
“Los vecinos hemos peleado desde tiempo atrás que se conserve el acuífero, porque es muy importante para surtirnos todos los que aquí vivimos. Pero vemos que los proyectos que está planteando el gobierno de la ciudad no son propiamente para beneficio de los vecinos y la ciudadanía, sino para quedar bien ante Televisa”, sostuvo el vecino, y agregó que en las reuniones mantenidas con representantes de gobierno antes de su congelamiento actual han cuestionado por qué si Televisa siempre ha sido parte del poder mediático que les ha golpeado por décadas, ahora se ponen a su servicios.
“No estamos en contra del fútbol, estamos en contra de los prejuicios que ocasiona este evento, porque se aprovecha el campeonato mundial para impulsar la comercialización de nuestro territorio. En el discurso, el gobierno dice que está del lado del pueblo y que va hacer lo que dice el pueblo, pero en la práctica sigue estando de lado y al servicio de las empresas particulares, dejando en una parte marginal a la población, a la que sólo le ofrecen programas sociales, populistas, que no son realmente eficaces para resolver los problemas que tenemos en los servicios básicos de toda esta zona sur de la Ciudad de México”, concluyó.




