
Este 2026 será el año en que miles de mexicanos vivirán las consecuencias que dejará el Mundial de futbol al ser México una de las sedes de este evento. Aquí en la Ciudad de México ya se están viviendo las modificaciones para dar una imagen de primer mundo ante sus visitantes extranjeros. La Calzada de Tlalpan se está construyendo un gran corredor que conecte al Estadio Azteca con el Centro Histórico de la ciudad. Las alcaldías involucradas en dicha obra son Tlalpan, Coyoacán, Benito Juárez y Cuauhtémoc. La ciclovía llamada Tenochtitlán tendrá una longitud de 34 kilómetros y que iniciará desde Periférico sur hasta la calle de Tlaxcoaque, colonia Centro.
Sin embargo, esta construcción no tomó en cuenta a trabajadoras sexuales, vendedores ambulantes y personas en situación de calle para garantizarles el respeto a su trabajo ni a su dignidad como personas. No existe un plan integral por parte del gobierno de la CDMX que encabeza Clara Brugada ni de Claudia Sheinbaum como presidente. Este gobierno “humanista” ha iniciado una limpieza social contra estos grupos vulnerables.
La Ciclovía tiene contemplada la instalación de jardineras en el primer carril sobre toda la Calzada de Tlalpan en ambos sentidos obstruyendo la labor de las trabajadoras sexuales. Además, el gobierno de la CDMX está construyendo el Ecoducto CDMX Rio de la Piedad y que consiste en un parque lineal de 1.6 kilómetros sobre el Viaducto Miguel Alemán y Viaducto Rio de la Piedad. Este proyecto cuenta con espacios techados, reflectores, bancas, aparatos para hacer ejercicio y conexiones para recargar aparatos eléctricos. Esto ha desplazado a personas en situación de calle que llevaban años viviendo ahí en casas de cartón a cambio de una nueva imagen urbana.

Los sin techo viven a diario el desprecio por el gobierno y una parte de la sociedad. Sobreviven vendiendo dulces, de limpiaparabrisas, de franeleros y en algunos casos, pidiendo limosna. Las calles y avenidas las han convertido en sus casas o lugares para pernoctar. Las únicas pertenencias son la calle, un plástico para cubrirse de la lluvia y el frio, unos cartones desgastados y una muda de ropa. Ellos rescatan de la basura, ropa, cobijas y muebles. Asumen la realidad que enfrentan a diario, algunas veces hasta de mala gana. Su única ilusión es contar con un lugar para poder descansar en las noches, cuando no lo consiguen, tienen que desvelarse y dormir en el día por un rato en algún parque.
Ellos no saben qué es tener tres comidas al día, se conforman con juntar un poco de dinero para comprarse un taco o esperar el regalo de un extraño para llenar la panza. Ni hablemos del baño diario, su higiene consiste en tener suerte para ingresar a un sanitario público donde cuentan con pocos minutos para lavarse la cara y si hay chance, lavar una muda de ropa. Cuando son sorprendidos, terminan corridos del lugar. Otros con más ingenio, acarrean agua en botes de plástico y esperan a medianoche para disfrutar de un baño completo en algún parque solitario.
Sí, muchos consumen el activo porque es más fácil engañar al cuerpo, a la mente para no sentir, hambre, frio y soledad. Casi a diario muere alguien porque el cartón y el plástico no fue suficiente para calentar el cuerpo. Fue por hipotermia, afirman los policías que llegan a verificar el cuerpo caído. Pasan más de 12 horas para que lleguen los servicios periciales para levantarlo y llevarlo a la SEMEFO (Servicio Médico Forense) y que terminen enterrados en una fosa común porque no tienen algún familiar que reclame el cuerpo.
Si son asesinados o atropellados, no existe ninguna investigación y por ende, no son detenidos los culpables. Al el gobierno no les sirven ni como números para una estadística. No hay algún programa por parte del estado para proporcionarles asistencia social digna. Para ellos esta negado el acceso a la salud, a la educación, a una vivienda. Quizá, por esto, para ellos no existe el calendario, el reloj, ni mucho menos una navidad ni un año nuevo, lo único que realmente tienen es a ellos mismos.
Resistir y resistir hasta que el cuerpo no pueda más. Los sin techo, los nadie, son el producto de un sistema capitalista y neoliberal. Son la consecuencia de una sociedad que exige que se comporten como la mayoría. Trabajar a cambio de un salario mínimo, casarse, tener hijos. Conformarse bebiendo cerveza mientras ven un partido de futbol en televisión abierta. Vivir con la ilusión de que algún día serán protagonistas reales como en las telenovelas donde el amor triunfa con la creencia de que el dolor es necesario para ser premiados. Ellos se han negado a ser este tipo de personas.

Suena paradójico, quizá hasta absurdo pero verlos nadar a contra corriente día a día deja entrever la resistencia ante un sistema económico y político voraz que arrebata, empobrece y criminaliza a quienes no siguen la línea. Tomar las calles, hacerlas un espacio para vivir y defenderlas, vivir y sobrevivir es una forma de vida. ¿Qué hay de malo en no encajar, en no obedecer en no amoldarse? ¿Qué hay de malo en negarse a ser parte de una sociedad que exige mucho y poco ofrece para el desarrollo integral como persona?
La cuarta transformación insiste en ser de izquierda pero tendrá que demostrarlo en los próximos meses, ¿se enfocará en respetar la dignidad y los espacios de los nadie o seguirá haciendo limpieza social como todos los países que han sido sede de este evento futbolístico? ¿Será más importante para este gobierno quedar bien con todas las empresas trasnacionales y la derrama económica al humanismo que tanto pregona.
La erradicación de grupos vulnerables ha sido una constante de gobiernos para aparentar que no existe pobreza ni la marginación cuando se trata de invertir en negocios futbolísticos. ¿La cuarta transformación actuara como los gobiernos anteriores que fueron Sede de los mundiales del 68 y 86? Estos gobiernos hacían redadas y detenían con violencia a las trabajadoras sexuales e indigentes, los encarcelaban y los dejaban libres después de terminar el evento futbolístico.
Antes del 11 de junio no estará en juego un balón, estará en juego el humanismo del Estado y se verá qué tan real es la izquierda de que tanto alardean.




