Fuera de lugar
En junio de 2025, exactamente un año antes de la inauguración del Mundial 2026, que en México tendrá una de sus tres sedes, nos propusimos en Desinformémonos realizar una serie de materiales periodísticos para contar las historias que se juegan en una cancha que, evidentemente, no está pareja, en la que, contrario a lo que diría Maradona, la pelota sí se mancha. Historias de personas y colectividades que se sienten atropelladas no por el fútbol, sino por un mega evento deportivo que tiene en la ganancia, a cualquier precio, su principal objetivo.
Este espacio no es, de ninguna manera, anti fútbol. Todo lo contrario. Reivindica el partido de los llanos, el juego bonito de las favelas brasileñas, el chido de los barrios y márgenes mexicanos. Se recogen las historias de retas feministas, por palestina, por la defensa del agua y el territorio. El fútbol que teje la comunidad en la periferia.
Nuestra herramienta es el periodismo a sol y sombra. Reportajes, entrevistas, notas, crónicas, artículos, columnas, fotoreportajes y videos para narrar las vidas que, literal, resisten debajo de unos puentes que se maquillan desplazando a una clase social que no debe ser vista, ni por turistas ni por esa parte de México que puede pagar hasta un millón de pesos por un boleto en el Estadio Azteca, renombrado Banorte, aunque nadie le diga así.
El grabado realizado por Alfredo López Casanova representa al México anfitrión, el que no se ve y al que se dirige este trabajo. El de la gente que exige que no le arrebaten el agua de su pozo en las inmediaciones del estadio que alberga el partido inaugural. El que rechaza los desalojos de viviendas para que en lugar de familias entren plataformas de arrendamiento internacional. El México de las más de 130 mil personas desaparecidas; el país en el que se ataca la autonomía de las comunidades indígenas; el territorio en el que se asesina a mujeres, periodistas y a defensores del territorio. Pero también el México que, literalmente, se mueve y navega el mundo de la resistencia. No se trata de cuestiones partidarias, sino, explican, de no movilizarse para no ser arrasados por la aplanadora de un Mundial que no pidieron. Y desde Desinformémonos, de narrar los territorios con todo y baches, pues, al final, aunque los tapen volverán a abrirse.
La protesta se despliega paulatinamente mientras camina la cuenta regresiva rumbo al Mundial. Ahí están las familias buscadoras, el magisterio organizado, las madres de víctimas de feminicidio, las comunidades que defienden agua y territorio, los pueblos indígenas que cuestionan la folklorización de su existencia y el uso de sus culturas para representar lo que no son. Las instalaciones y sus inmediaciones, las calles y el transporte serán custodiados por decenas de miles de elementos de la fuerza pública. No habrá paso para las indignaciones. Dicen.
El arte y la cultura de abajo, la intervención en las calles para visibilizar la indignación, son también parte de lo que camina a ras del suelo. "Detrás de la Copa, las Fosas", dice uno de los murales que cada domingo se pintan en el bajo puente, frente al Coloso de Santa Úrsula. El tema surgió luego de que el colectivo Guerreros Buscadores, de Jalisco, halló, justo en las en las inmediaciones del Estadio Akron en Zapopan, Jalisco, sede también del Mundial, más de 450 bolsas con osamentas. Una imagen que también representa al México que recibirá a los equipos mundialistas, en el país que ofrece una ciclopista para que pedaleen los turistas. Las paredes que dibujan la protesta son borradas por el gobierno y vueltas a pintar a la semana siguiente. Mientras, a un lado, las autoridades levantan su propio mural, uno apto para que las visitas se tomen la foto del recuerdo delante del único estadio que ha vivido tres mundiales. La narrativa contestataria bajo ataque. Se elimina lo que no se alinea, y se retoman ideas y símbolos de culturas y movimientos.
Fuera de lugar es realizado por un equipo de periodistas, articulistas, videoastas, fotógrafos, artistas, diseñadores, programadores y músicos convocados por Desinformémonos, gracias al apoyo de la Fundación Rosa Luxemburg México, y se mantendrá en construcción hasta después del mega evento mundialista, cuando los estragos, ya sin maquillaje, vuelvan crudos a la superficie.
¡Gol!, gritan en las retas Anti-Fifa, en el fútbol Pro Palestina y en la liga feminista; igual en los partidos de la CNTE; en el ex basurero de Cholula, Puebla; en el zócalo de la Ciudad de México, al ritmo del movimiento anticapitalista; o en San Pedro Xalostoc, cuyas canchas se pintan de violeta.
Que ruede la pelota al son de la resistencia. La banda sonora se alista. Aquí, también, sobra la alegría de la cascarita, de el que la vuela va por ella, porque, aunque la cancha no esté pareja, el futbol chido se impone, aunque el tiro de esquina incomode.
Tic toc. Tic toc. El contador no se detiene.


