En una extensa jornada de actividades en rechazo al Mundial de Fútbol de la FIFA, el barrio de Santa Úrsula Coapa, afectado por las obras públicas dedicadas al evento, fue sede de talleres y unas divertidas retas, que tomaron como cancha el espacio junto al bajo Puente.
Sede cada domingo de la Asamblea Tlalpan – Coyoacán contra las megaconstrucciones, el bajopuente frente al Estadio Azteca es un espacio de reunión de resistencias barriales de la Ciudad de México, y esta semana logró con su evento que niños y transeúntes se sumaran a la novedosa protesta.
Con talleres de sustentabilidad, artes gráficas, autodefensa y mecánica de bicis, el evento convocado por la Asamblea fue un ejercicio de discusión y reflexión colectiva para abordar los conflictos y afectaciones que se están detonando e intensificando con la llegada de la Copa del Mundo, siendo el caso de Santa Úrsula uno de los más visibles por su cercanía con el estadio donde se realizará la inauguración del evento deportivo.
La vecindad de Santa Úrsula, con el rebautizado “Estadio Banorte”, ha revivido un viejo conflicto que sus habitantes enfrentan desde hace años y que con la llegada del Mundial ha generado aún más preocupación: el abasto desigual de agua.
En entrevista para Desinformémonos, Natalia Lara, integrante de la asamblea convocante, explicó las motivaciones detrás del evento: “Para nosotros el fútbol no tiene que ser mercantilizado, tiene que ser una forma de protesta, una forma de lucha desde donde emanen las demandas sociales de las personas, es utilizar estas técnicas de tejido comunitario para la comunidad, no para la mercantilización”. Además hizo un llamado a que se utilice el fútbol como una herramienta de boicot, “un futbol antififa, que no sea un Mundial social o un Mundial corporativo sino que sea un Mundial contrario a todas estas hegemonías que nos oprimen”.

La vivienda social es un derecho, no un negocio
La “Jornada Antimundialista” se realizó en un predio del barrio que lleva 18 años en lucha para que se construya allí un conjunto habitacional, que se ha visto dilatado por las sucesivas administraciones de la ciudad.
“Este predio fue comprado para realizar vivienda de interés social, hace 18 años. En vez de derribar los árboles, decidimos conservarlos para hacer jardines polinizadores. Sin renunciar a construir menos viviendas, decidimos que fueran más previstas”, explicó Juan Carlos Durán, referente barrial y encargado del proyecto de vivienda.

Sin embargo, el proyecto se ha visto detenido sin explicación: “nosotros decimos que nuestra participación en las distintas luchas contra los megaproyectos ha hecho que nos censuren, ésta y las anteriores administraciones”, explicó.
Esto ha causado un perjuicio directo en los vecinos involucrados, incluso algunos de ellos han fallecido: “nosotros decimos que es un edificio en resistencia frente a la gentrificación”.
Esta demora se contrapone a la rapidez con la que se aprueban y construyen otros edificios en la ciudad, por medio de empresas y organizaciones vinculadas al mundo partidario.
La proliferación de estas construcciones ha sido la otra denuncia central de las y los vecinos organizados de Santa Úrsula, quienes han visto cómo su barrio de estrechas y coloridas calles se han llenado de torres de departamentos que, además de transformar la imagen de su pueblo, han incrementado la cantidad de personas y autos que por él transitan.
La asamblea ha mapeado decenas de estas edificaciones y ha documentado la falta de permisos para su desarrollo, además de que han denunciado las pocas condiciones de seguridad y la precarización laboral a las que están sujetos los trabajadores de estas construcciones que en su mayoría son personas migrantes de países latinoamericanos y del Caribe. El caso emblema de esta situación es la torre de departamentos que se edifica en la calle Popocatépetl, que ha continuado a pesar de la clausura ciudadana y la realizada por las autoridades.
“El Mundial es la puerta que justo está dando entrada a este tipo de desarrollos que no son para la gente, mientras que a procesos como el nuestro que son mediante auto-administración no se nos permite construir”, concluyó Durán.
Rap contra el Mundial
Una de las actividades destacadas de la jornada fue el taller de rap contra el Mundial, un ejercicio impulsado por la organización Debatl, que formó parte de la convocatoria lanzada por este colectivo para hacer una canción en contra del evento deportivo.
“Todo fue enfocado en hacer una canción colectiva contra el Mundial”, compartió el rapero Hunaac-cel, quien brindó en entrevista algunos detalles de la dinámica de este taller: “participaron varias personas que querían saber cómo se escribía un rap o perfeccionar su manera de hacer y escribir un rap. Pusimos un rotafolio y cada quien escribió sus rimas, al final lo cantamos todos varias veces”.
“Son medidas simbólicas que podemos generar la gente de a pie, el pueblo organizado, para protestar, para hacer visibles las luchas y yo creo que la resistencia es una urgencia, porque si no fuera por este tipo de actos, el capital que ya lo tiene todo nos despojaría todavía más fácilmente”, concluyó Hunaac-cel.




