“No queremos Mundial, queremos a nuestros hijos de vuelta”: madres buscadoras en Chiapas

Fotos y videos: Xolotl

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Bajo la lluvia persistente de la noche coleta, madres buscadoras, familiares de personas desaparecidas y organizaciones acompañantes realizaron una velada en el centro de San Cristóbal de Las Casas para sumarse a las movilizaciones nacionales por el 10 de mayo. A pesar del mal tiempo, integrantes del colectivo Junax k’otantik y de las Madres Buscadoras de los Altos de Chiapas se dieron cita para pegar fichas de búsqueda, colocar un altar por las personas desaparecidas en el estado y recordar que, para muchas, el Día de las Madres no es una fecha de celebración, sino de exigencia y memoria.

La acción se realizó en medio de una crisis de desapariciones que no deja de crecer y frente a la indiferencia de autoridades locales y federales. Mientras en México se impulsa la narrativa festiva del Mundial de la FIFA, las madres que buscan a sus hijos e hijas denunciaron que no hay espectáculo capaz de ocultar la ausencia, el dolor ni la deuda de verdad y justicia que el Estado mantiene con miles de familias.

“Con vida o sin vida, pero vamos a encontrarlos”, fue una de las frases que resonó durante la velada. También se escuchó otra consigna que resumió el sentido de la protesta: “No queremos mundial, queremos a nuestros hijos e hijas de vuelta en casa”. Frente a las velas, las fotografías y las fichas de búsqueda mojadas por la lluvia, las familias insistieron en que la desaparición no es un asunto aislado, sino una herida colectiva que atraviesa comunidades enteras.

Video 1. Testimonio de Doña Verónica

En el primer testimonio, Doña Verónica habló de la unidad que sostiene a las madres buscadoras y cuestionó con dureza al gobierno por promover el Mundial mientras el país sigue marcado por la desaparición de miles de personas. Su voz puso el tono de la jornada: una mezcla de dolor, rabia y dignidad, pero también de fuerza colectiva. Porque si algo quedó claro durante la velada es que la búsqueda no es una lucha individual, sino un tejido de apoyo mutuo entre mujeres y familias que se acompañan para resistir el abandono institucional.

“Velada de amor, así nos toca celebrar para darnos ánimos”, dijeron algunas de las asistentes. La frase, pronunciada en vísperas del 10 de mayo, condensó el sentido de una noche atravesada por la ausencia. Mientras en otros espacios se preparan festejos, muchas de estas madres no tienen nada que celebrar más que la posibilidad de volver a nombrar a sus hijos e hijas, de mostrar sus rostros y de exigir que regresen a casa.

Con carteles y fichas en mano, las madres invitaron a la sociedad a mirar de frente la magnitud del problema. “Les invitamos a que pasen a ver nuestras fichas de búsqueda, que vean la magnitud de este problema”, expresaron durante la actividad. El llamado no fue sólo a observar, sino a reconocer que nadie está exento de vivir una desaparición en su familia o en su comunidad.

Video 2. Testimonio de Madres Buscadoras de los Altos de Chiapas

En un segundo momento, madres buscadoras de los Altos de Chiapas compartieron sus testimonios y hablaron de sus propios casos, con énfasis en Tila, Chiapas, como uno de los territorios atravesados por la violencia y la impunidad. Sus palabras aterrizaron la dimensión concreta de la crisis: la desaparición no es una cifra abstracta, sino una realidad con nombres, historias y geografías específicas.

Durante la velada, las familias colocaron un altar por las personas desaparecidas en Chiapas. Velas, flores, fotografías y fichas de búsqueda conformaron un espacio de memoria levantado en plena lluvia, como un gesto de amor y de denuncia. Cada imagen pegada y cada nombre pronunciado recordaron que la ausencia no sólo vacía una casa, sino que rompe la vida comunitaria y deja una silla vacía que sigue esperando.

“Muchas de nosotras tenemos una silla vacía en casa”, dijeron. Esa ausencia, explicaron, es una tristeza que cargan todos los días, una herida que no se borra con discursos oficiales ni con campañas gubernamentales. Por eso insistieron en que la sociedad debe entender que la desaparición de personas no es una crisis lejana, sino una amenaza real que puede tocar cualquier hogar.

La presencia de organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales dio respaldo a la actividad y evidenció que la búsqueda de las familias no ocurre en soledad. En San Cristóbal de Las Casas, el acompañamiento se volvió también una forma de protección y de reconocimiento frente al riesgo que implica buscar en un país donde incluso madres buscadoras han sido asesinadas o desaparecidas mientras exigen justicia.

Video 3. Posicionamiento sobre fútbol y desapariciones

Uno de los momentos centrales de la velada fue la lectura de un posicionamiento sobre el fútbol y las desapariciones. En él, las familias denunciaron la contradicción entre el impulso que el Estado da a la organización del Mundial y la falta de atención real a la crisis humanitaria que se vive en Chiapas y en todo el país. El mensaje fue claro: no puede haber fiesta mientras miles de personas siguen desaparecidas y sus familias continúan buscando con sus propios medios.

La crítica no apuntó solamente al evento deportivo, sino a lo que representa: una apuesta por la propaganda, la imagen internacional y los grandes negocios, mientras abajo persisten el dolor, la impunidad y la negligencia. Para las madres, el problema no es el futbol en sí mismo, sino la decisión política de priorizar un espectáculo global por encima de la verdad y la justicia.

“No queremos mundial, queremos a nuestros hijos e hijas de vuelta en casa”, repitieron. La consigna enlazó la denuncia local con una inconformidad más amplia frente a un país que pretende mostrarse listo para recibir al mundo, pero que no ha sido capaz de responder a las familias que buscan a sus desaparecidos. En esa frase se condensó el reclamo central de la noche: antes que estadios llenos, quieren casas completas.

También hubo una exigencia de justicia para las madres buscadoras asesinadas y desaparecidas en medio de su propia lucha. Recordarlas fue parte esencial del acto, porque su ausencia habla del nivel de riesgo que enfrentan quienes, ante la inacción oficial, convierten la búsqueda en una tarea colectiva. En Chiapas y en México, buscar también puede costar la vida.

Video 4. Agradecimiento a las y los asistentes

Hacia el cierre de la velada, una madre tomó la palabra para agradecer a quienes acompañaron la jornada. Su mensaje fue sencillo, pero profundamente político: en un contexto de abandono, la solidaridad también sostiene la búsqueda. Cada persona presente, cada mano que ayudó a pegar una ficha, cada mirada que se detuvo frente al altar, confirmó que la memoria puede abrirse paso incluso en medio de la lluvia y del miedo.

La noche del 9 de mayo en San Cristóbal de Las Casas no fue una celebración, sino un acto de denuncia y de resistencia. Fue una velada de amor, como dijeron las madres, pero también una interpelación directa a la sociedad y a los gobiernos. Porque mientras haya una persona desaparecida y una madre buscándola, no habrá normalidad posible.

En vísperas del Día de las Madres, las familias volvieron a recordar que para muchas de ellas el calendario está marcado por la ausencia. Su exigencia sigue intacta: verdad, justicia y regreso. Con lluvia o sin lluvia, con miedo o con cansancio, las madres buscadoras de Chiapas dejaron claro que no van a detenerse.

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