“Ganamos porque ya estamos jugando”. El fútbol en la resistencia contra el basurero en Cholula

Fotos: Gerardo Magallón

Un pequeño torneo de fútbol tuvo lugar este fin de semana frente al basurero intermunicipal de Cholula, Puebla. Con el nombre Fut-Bol Sin Fanatismo / Antimundial vs Genocidio, los pueblos cholultecas que resisten a los mal llamados “rellenos sanitarios” convocaron este encuentro sobre el montículo de desechos que fue el primer basurero local del municipio de Calpan, y que desde el 2008 está deshabilitado.

Además de las dos porterías y una cancha pintada con cal, como en las canchas del fútbol llanero, no podían faltar las banderitas, dos de ellas de Palestina y otras con la estrella roja. Hubo dos equipos, los rojos y los azules; los jugadores, hombres y mujeres, niños y niñas, algunos con paliacates. Fueron muchos goles que caían de un lado al otro de la cancha, y hasta un autogol que no podía faltar, durante los partidos organizados como respuesta contra el próximo “Mundial del Despojo 2026”. Las reglas se daban en un ambiente testigo de la contaminación, en un territorio ocupado por la basura de las ciudades.

El mismo año que las autoridades deshabilitaron el basurero de Calpan fue habilitado el basurero intermunicipal de Cholula. En 2015, durante la administración del entonces gobernador de Puebla, Rafael Moreno, la empresa ProFaj Hidrolimpieza obtuvo la concesión de la obra por 30 años. Así el basurero comenzó a recibir los residuos sólidos de San Pedro y San Andrés Cholula, Cuauatlancingo, Huejotzingo, San Salvador Verde, entre otros municipios, pero también de los estados de Oaxaca, Tlaxcala y el Estado de México, en un poco más de cuatro hectáreas de terrenos cultivables.

Dos estudiantes y pobladoras del plantón, que desde el 21 de marzo de 2024 instalaron los pueblos cholultecas y de los Volcanes frente al basurero para impedir su operación, explicaron que el basurero “se suponía que era para veinte años, pero lo llenaron en sólo tres y tenían la idea de seguir. Este basurero no tiene un tratamiento como tal. Al principio sí lo tuvo, pero como fueron metiendo más y más y llegaron camiones de basura de otros estados, no se daban abasto. Entonces sólo empezaron a meter toda la basura”.

Las jóvenes recuerdan que eran filas de camiones que entraban. Los campos de enfrente dejaron de cultivar, la fauna se fue, las hojas, flores y árboles se secaron. Eran aproximadamente 700 toneladas depositadas todos los días, además de que se realizó un hoyo de alrededor de media hectárea de diámetro y 45 metros de profundidad. Las dos estudiantes comentan que incluso “se podían ver las jeringas usadas en los hospitales en el COVID, además que el basurero no contaba con respiraderos”.

Frente a la contaminación que provocó el basurero, los pueblos instalaron un plantón que hasta la fecha vigila que no reinicie sus operaciones, pues oficialmente fue clausurado en agosto de 2024. Hoy, sobre un sol quemante, polvo y una imagen dantesca de los cerros de basura que ahí permanecen, la jornada de futbol convocada es acompañada por algunos perros jugando y las enormes lomas de desechos, sin árboles y sin flores, como diría Eduardo Galeano: “El fútbol a sol y sombra”.

Camilo, integrante de los pueblos unidos de la región choluteca, contó en entrevista que este torneo es para promover el deporte y mandar un mensaje contra el despojo que significa el Mundial de fútbol. “Este país esta convulsionado”, narra Camilo, “el narcotráfico, las desapariciones, son de todos los días, y a eso ahora se suma el despojo que implica el Mundial de fútbol, el robo del agua, de la tierra. Por ello realizamos este evento deportivo”.

En este torneo, explican los organizadores, no es un quién contra quién, sino que “en realidad es el hecho de convivir, participar, juntar la música con el juego, la pintura con la lucha, el arte con la organización. Preferimos tener el juego, los árboles y la pintura, en lugar de suelos contaminados”, señala Camilo.

Añade que ya son ochos años que los lixiviados (líquidos tóxicos de color amarrillo y negro) se filtran por al agua de la lluvia a los vertederos o las milpas y cultivos de más de 30 comunidades. Por eso, dijo, la lucha contra el basurero y por su cierre se mantiene, tanto que el próximo 21 de marzo cumplirá dos años.

Además de la lucha contra el basurero, el torneo de fútbol antimundialista abrazó otras exigencias y demandas de los pueblos no sólo de México, sino a nivel internacional. “Estamos realizando un partido rebelde en contra del genocidio de Palestina”, narra Tamara San Miguel, de la organización Nodo de Derechos Humanos de Puebla (NODHO). Más aún, señala, “estamos mostrando nuestra rabia contra el símbolo que es el Mundial y de lo que existe detrás del Mundial”.

La idea del torneo, explica, “es que el que el que gana pierde y el que pierde gana. Tratamos de voltear completamente las reglas y de ir buscando cómo en común le damos otro sentido al territorio, a los espacios”, reflexiona Tamara San Miguel.

“Estamos haciendo un ejercicio del juego y tratar de encontrar otro modo de relacionarnos. Un juego que sea distinto, que rompa esas lógicas de arriba; pues las lógicas del mercado capitalista se manifiestan en el Mundial y en todo el el súpernegocio a su alrededor”, agrega la defensora.

El torneo frente al basurero, un territorio de muerte, se concibe como un ejercicio de rebeldía, de alegría, de compañerismo y de defensa de la vida. Tan sólo dos días antes de su realización, el pasado 13 de febrero, prendieron fuego al espacio de recuperación del bosque Palestina Libre que gestionan los pueblos en resistencia, y fueron quemados cientos de árboles que integrantes del plantón han sembrado para reparar la devastación.

“Lo que es la guerra, la catástrofe, se queda a un lado”, expone Raymundo Mendieta, integrante de la Fanzinoteca Guerra Idealista, del sur de Puebla. “Pensamos que eso del Mundial es como una cortina de humo, pan y circo”. El también activista asegura que antes y durante el evento de la FIFA las empresas y gobiernos buscarán minimizar las luchas, y ponerlas en esa cortina de humo.

Un texto del Fanzine del Bosque dice: “¿Quién gana en los Mundiales? Los grandes empresarios hacen su agosto: construyen, venden, alquilan, se llenan los bolsillos con el boom del evento. En cambio la gente de a pie muchas veces sufre. Aumentan los precios, suben las rentas, y se ven obligados a dejar los barrios. Los trabajos son temporales y mal pagados. En pocas palabras, los Mundiales hacen ricos a unos cuantos y dejan en la calle a muchos”.

Efectivamente, como parte de las otras reglas del juego en este torneo nadie ganó, nadie dijo “gol gana”, nadie dijo “el que la vuela va por la bola”. El partido acabó con una foto de los jugadores y una sonrisa colorada por el empeñado sol.

Al final, La actividad terminó en el plantón con El Escarabajo y Pecas, dos payasos solidarios que compartieron su arte y su juego. Además, se realizó la presentación del Fanzine y hubo impresión de camisas con estampados de resistencia.

El convivio siguió y el plantón sigue, convencidos de que en el Mundial y en las lógicas del mercado capitalista “el que gana pierde y el que pierde gana”.

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