Al cumplirse siete años del asesinato del defensor de los derechos de los pueblos, Samir Flores Soberanes, en Amilcingo, Morelos, en la Ciudad de México retumbó el llamado a las calles hecho por el Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Con arte, música y consignas, se articularon los dolores —y también las alegrías— de un movimiento que defiende al fútbol, pero rechaza a la FIFA.




