Santo Domingo, Coyoacán. La historia del Estadio Azteca contada desde abajo

Foto: Los mundiales callejeros. Donada por la Escuelita. Anónimo

“Mucha gente de los Pedregales participó en la construcción del Estadio Azteca”, recuerda Fernando Díaz Enciso, del Centro de Artes y Oficios, Emiliano Zapata, espacio que surgió de la Unión de Colonos de Santo Domingo, en la Alcaldía de Coyoacán, en la década de los 70.

Las personas que llegaron a Santo Domingo, una colonia que cumple 55 años de invasión popular, donde más de cien mil personas tomaron espacios para después hacer casa, “venían de provincia, venían a trabajar y buscar dónde vivir”, relata el también escritor.

El profesor Díaz Enciso forma parte de esa camada de locos y aguerridos militantes de las luchas populares nacidos del movimiento estudiantil de 1968. Como impulsor de la pedagogía popular, organizó las primeras escuelas primarias autónomas en los años 70 durante la toma de la tierra, donde después se crearon los centros de artes y oficios para los chavos banda y personas sin trabajo que llegaban a la colonia. El teatro popular surgió, los talleres de vitrales y más actividades artísticas y deportivas, que convocaban al juego como un medio para generar la paz entre las bandas o pandillas y organizar la primera “tregua pandillera”, y al fútbol como medio para luchar contra la violencia.

Foto: Fernando Díaz Enciso. Jaime Quintana

Aquí reproducimos algunos recuerdos que comparte el maestro y las demandas actuales que el gobierno adeuda. Existen otras historias, es claro, esta es una.

Sin recuerdos, no existen demandas

Sobre el próximo Mundial FIFA 2026, Díaz expone: “una de las demandas que tenemos es que cumplan con el espacio deportivo; un espacio de fútbol para los barrios, para la gente de aquí, no este que hay, no una cosa internacional”.

Actualmente, en el polígono destinado para la colonia, se ubica también el centro de capacitación para el equipo Pumas, que administra la Universidad Nacional Autónoma de México, “pero este lugar le pertenece a los colonos de Santo Domingo”, explica el también luchador social. En el espacio conocido como la “Cantera de Santo Domingo”, que se ubica a escasos metros del la estación del metro Universidad, existen 80 mil metros cuadrados que le pertenecen a la colonia y que, de acuerdo con el decreto expropiatorio del 1 de septiembre de 1971, serían destinados a espacios deportivos y lugares adecuados para la recreación comunitaria, “sin embargo hasta la fecha es una demanda de la colonia, porque Santo Domingo hoy carece de este espacio”.

“Todo este lugar eran piedras y poco a poco”, relata, “se trabajó para formar la colonia. Pero también antes muchos vecinos, desde antes a la toma, se fueron a romper piedra y revolver el cemento, a fabricar el concreto para poder construir ese monstruo de fútbol”. El profesor cuenta que las personas que llegaron “eran trabajadores del campo, no les quedaba de otra que trabajar como peones, albañiles, pintores, hacerla de de todo”.

“Poco apoco se fueron involucrando en la construcción del estadio, nunca pensaron que iban a llegar al Mundial. Y después llegó la gran invasión. Se generaron mitos y cuentos”, cuenta, “de que una cueva (la Cueva del Tigre) llegaba a la Ciudad Universitaria”. ¿Era verdad eso, Fernando?, le pregunto. Él contesta: “en parte sí y en parte no, como todo acá”.

Las obras para la construcción del Estadio Azteca comenzaron en agosto de 1962 y se inauguró el 29 de mayo de 1966. Desde entonces, el estadio ha tenido cuatro remozamientos: en 1985, en 1999, en 2013 y el actual del 2024 al 2026, para el Mundial de la FIFA 2026.

Fotografía aérea de la construcción del Estadio Azteca que muestra cómo eran los terrenos de Tlalpan y Santa Úrsula en 1963

Los ejidatarios de Santa Úrsula de los Pedregales, cuenta el profesor, “sí se involucraron, aceptaron la idea del estadio, pero también hubo resistencia”.

En esta entrevista con Desinformémonos, sentado entre miles de libros de la Librería de barrio El Quijote, de la Escuelita, como la conocen los habitantes de esta colonia popular, Fernando Díaz recuerda la película Tívoli, que recomienda ver porque “retrata un desalojo en las tierras donde se realizó el Estadio Azteca”.

Esta película, realizada por Alberto Isaac y protagonizada por Alfonso Arau, da testimonio, en sus primeros diez minutos, de lo que sucedió en las colonias populares en la época de los 50. Es una comedia de sátira, en la que se exhiben también los años 70 para exponer los intentos para derrumbar vecindades y la demolición del Teatro Tívoli, en el centro histórico de la capital, que generó la resistencia de actores y personal del teatro para impedir su destrucción, cuyo objetivo era expandir el Paseo de la Reforma.

La cinta es una comedia que señala la fuerte corrupción política mexicana y la resistencia artística. En las primeras escenas, se muestra un desalojo de “paracaidistas” en la zona donde se instaló el Estadio Azteca.

De piedra la cama y de piedra la cabecera

“De la cantera del puente de piedra, en la colonia Pueblo Quieto, es de donde salió la piedra para el Estadio Azteca y la que se utilizó para el anillo Periférico”, expone el maestro Fernando Díaz Enciso.

Foto Sol Palomares, Cantoneros. Fuente Redes sociales

Todo fue el trabajo de los cantoneros o personas que rompían piedra volcánica, de las colonias de Pueblo Quieto, de la alcaldía de Tlalpan, que en su mayoría provenían de Guanajuato. También estaban los de la colonia Isidro Favela, comunidades que se asentaron sobre piedra volcánica del volcán Xitle, y que con su trabajo y experiencia ayudaron a las obras que se propusieron en ese momento, relata.

“Los cantoneros usaban dinamita, arcos y cuñas. Imagínate la cantidad de roca que se llevó, toda la cimentación del estadio, la cual está basada en pura roca firme”, nos dice el profesor. También añade que existieron muchos accidentes y que incluso murieron personas, así como también hubo heridos en una construcción de esas dimensiones. “Se cuenta que 12 trabajadores perdieron la vida en las obras del estadio”, precisa.

“Acá todo es pura piedra”, relata el integrante y fundador de la Escuelita Emiliano Zapata, en la colonia Santo Domingo. Explica que aquí, desde el Museo Anahualcalli, el estadio y la Ciudad Universitaria, el espacio escultórico de la UNAM, los murales y las casas de las personas de Copilco, Santo Domingo, Santa Úrsula y los Pedregales están construidos con piedra, roca. “Todo fue trabajado por las manos de las personas pobres”, puntualiza.

La mayoría de los que ocuparon lo que hoy es la colonia del Pedregal de Santo Domingo venía de los estados de Hidalgo, Oaxaca, Michoacán, Guanajuato, entre otros, en búsqueda de trabajo y vivienda. Durante la invasión que comenzó en 1971, con cal, pedazos de ropa y algunas láminas delimitaron sus terrenos y sus techos, entre piedras, tarántulas y serpientes.

Hoy en día, es una de las colonias que demanda agua, que las tarifas de luz bajen, que los pozos aún existentes no se tapen y no se vendan ni se privaticen, y que la violencia se acabe.

La Tregua: la cascarita, la paz y las pandillas

“El fútbol es una pasión de la gente en México, y para poder poner paz entre las bandas juveniles hicimos torneos de fútbol callejeros. Así se levantó una tregua entre las bandas”, explica el profesor, quien asegura que el fútbol sirvió para recobrar el tejido social entre los jóvenes de la colonia en los años 80 y 90.

Foto. Las mil y una historias del Pedregal de Santo Domingo

Se realizaron varios torneos, recuerda el maestro, “y se logró calmar la violencia. También salimos a Guerrero, Morelos y Michoacán”.

La colonia del Pedregal de Santo Domingo creció entre la colectividad. Algunas de las bandas o pandillas contaban con más de 50 jóvenes en sus filas. Las calles se llenaban en las noches, se ocupaban las esquinas, afuera de las tiendas, frente a los postes o bardas pintadas, se juntaban para cuidar un territorio como una tarea que ellos asumían.

Algunas bandas nacieron antes, como Los Chivos y Los Marios. Después vinieron, ya en los 80 y 90, Los Rebels, Los Egipcios, Los Callejeros, Los BUK, Los Pañales, Los Cousin, Los Mugrosos, Los Piojosos, Los Malvivientes, Los Funerals, Los Mots, Los Niños de la Calle, Los Buitres, Los Diablos, Los Viceroy, y muchas otras bandas más.

Foto. Las mil y una historias del Pedregal de Santo Domingo

Cuenta Díaz Enciso que incluso algunos jóvenes no podían pasar de una calle a la otra. “De la calle Cicalco a Papalotl era imposible, por la rivalidad entre las pandillas”, explica. Por eso “se desarrolló la tregua, se crearon los equipos, el torneo, y jugaban con los nombres de su banda callejera”.

“Se agarraba una calle, se pintaba con cal, dos piedras de portería, se escogía al árbitro entre ellos mismos”, recuerda. Las bandas, dice, “fueron agarrando la onda de que había que llevársela tranquila haciendo deporte, jugando fútbol en las calles, porque no había de otra”.

Algunos llegaban con short y tenis o zapatos desgastados, otros con los pantalones entubados, pelo largo, muy rockeros. Ya cansados, no faltaba el que gritara gol gana; chesco el que gane, o el clásico, el que la vuela, va por ella. Las tribunas eran las bardas de las casas, árboles o donde se pudiera subir. Recuerda el maestro Díaz que, “Los Rebeldes, o Rebels, ganaron bastantes torneos”.

“Se logró aglutinar a las chavas y a los chavos de ese tiempo”, reflexiona mientras observa una infinidad de libros, entre ellos Las Mil y una Historias del Pedregal de Santo Domingo. Muchos de ellos “tienen chamba, se dedican a trabajar, tienen sus negocios en el barrio. Es un barrio que produce mucho trabajo, la gente sí se quedó”, expone.

Entre la tregua entre las bandas, el rock no podía faltar. La banda de Bostik también se hizo presente en un hermanamiento de los jóvenes de Santocho, como ahora le dicen.

La utilización de la calle y del espacio público también forma parte de una cultura de paz. “Estamos desde hace más de 30 años promoviendo la paz entre las bandas juveniles a través del deporte, a través del fútbol”, remarca.

La cancha para la gente de Santo Domingo

Foto: Grettel Montero. Cantera de Santo Domingo, Coyoacán.

El maestro Fernando Díaz Enciso insiste en que una demanda popular es la de tener un espacio deportivo, un espacio de fútbol, y recuerda el decreto de expropiación del 1 de septiembre de 1971, que establece que en la Cantera de Santo Domingo debería haber 80 mil metros cuadrados destinados para espacios de esparcimiento y recreación comunitaria.

Foto: Grettel Montero. Cantera de Santo Domingo, Coyoacán.

Expresa que el Mundial 2026 no es para la gente de las colonias populares, donde se necesitan canchas. En una carta dirigida a la presidenta de México y a la jefa de gobierno de la capital, se informa que el Pedregal de Santo Domingo cuenta con una superficie de dos millones de metros cuadrados y más de diez mil lotes construidos, con una población de 102 mil habitantes, siendo una de las colonias más densamente pobladas.

“Estamos reclamando que así como están haciendo el Mundial, tengamos en la colonia una cancha de fútbol”, indica. También el documento entregado a las autoridades y al rector de la UNAM recuerda que esto “es un acuerdo al que las autoridades se comprometieron”.

Ha habido ocasiones en las que las autoridades ha ofrecido espacios a la colonia, pero, dice el profesor, no cumplen con lo acordado en el decreto de 1971. El también organizador comunitario expone: “la cancha debe quedar de este lado del Pedregal de Santo Domingo, en la Cantera de Santo Domingo. Una cancha de fútbol, de los barrios, sobre todo ahora a propósito de todo el Mundial, pero las autoridades no han cumplido”, denuncia.

Finalmente, concluye con la memoria del nombre popular de un estadio que, también, se construyó con la base popular. “Son puros intereses económicos ponerle el nombre del banco, nosotros le seguimos llamando Estadio Azteca al Coloso de Santa Úrsula”, enfatiza Fernando Díaz Enciso, un maestro y colono del Pedregal de Santo Domingo, “donde la realidad se hace fantasía y la fantasía una realidad”.

Relacionados

Familias buscadoras llaman a manifestación nacional en inauguración del Mundial

Foto: Las familias buscadoras advierten la inseguridad de las...

Mural en el Estadio Azteca, una batalla cultural

Fotos: Gerardo Magallón El bajopuente del Estadio Azteca ha sido...

Tlalpan: experimento social y represión contra el trabajo sexual

Fotos: Gerardo Magallón El ruido constante de la maquinaria pesada,...

La comunista Frida Kahlo, un producto capitalista para el Mundial

Detrás de la instalación de la escultura de Frida...

Madres buscadoras se apropian del lenguaje futbolístico y convocan a la XIV Marcha de la Dignidad

Foto: Gerardo Magallón “Entendemos que el partido final es la...