La ciudad como vitrina: académicos de la UNAM critican al Mundial

Foto: Cortesía David Barrios

A menos de un mes del inicio del Mundial de fútbol 2026, un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México convocó a discutir los múltiples efectos de este acontecimiento mediático global desde una lectura crítica, que pueda dialogar con los movimientos en resistencia que han quebrado la imagen idílica del México anfitrión que se busca sostener, a toda cosa, con adornos y cosmética.

El evento llamado “La ciudad como vitrina: intervenciones urbanas y tensiones sociales en torno a la Copa Mundial 2026” reunió a una decena de expertos para analizar desde distintas disciplinas las principales temáticas vinculadas a la reorganización social, económica y espacial que implica ser sede de un evento deportivo masivo como éste, que convierte a las ciudades en “escaparates globales”, algo a lo que sólo se hace frente mediante disputas y resistencias a las transformaciones impuestas “desde arriba”.

Los expertos sostuvieron que, aunque el Mundial se presente como un mero acontecimiento deportivo, en realidad es “un dispositivo de reconfiguración urbana, que activa procesos de infraestructura, renovación y disputa por los espacios públicos, desplazamiento de personas, estrategias de securitización y reordenamiento de las actividades económicas y simbólicas de las ciudades”.

David Barrios Rodríguez, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM y uno de los organizadores del encuentro, conversó con Desinformémonos durante la realización del conversatorio, convocado por el IIEc, el Instituto de Investigaciones Sociales, el Centro de Investigaciones sobre América del Norte y el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC).

“Conversando con los colegas que organizamos este coloquio, y a partir de experiencias en otros contextos de este tipo de megaeventos que atraen atención mundial, creemos que es importante visibilizar cuántas vertientes tiene en juego”, dijo Barrios en entrevista para este reportaje. Señaló que, en este Mundial 2026, se pone en juego sobre todo la imagen de los gobiernos de México y Estados Unidos, los cuales representan proyectos políticos que parecen antagónicos, pero ambos cosecharán su parte del beneficio mundialista.

“Eso es lo peculiar. Estados Unidos está con sus políticas antimigración al interior y los episodios represivos relacionados con ICE. Al mismo tiempo, se han dado cuenta de que el fútbol soccer es uno de los negocios mas rentables del mundo, y le están entrando a eso. El año pasado organizaron por primera vez el Mundial de fútbol de clubes, y esta vez, con la Copa del Mundo, de países”, explicó Barrios Rodríguez.

El experto agregó que hay que sumar a la lectura crítica el engrose de lo que el gobierno estadounidense considera “terrorismo”, y que incluyó recientemente a grupos anarquistas y antifascistas en esa calificación, lo que demuestra el uso de esta herramienta para una puja política y conservadora. “También hay expectativa de que habrá manifestaciones durante el Mundial en ambos países, donde se va a poner a prueba la capacidad que cada uno tenga para la resolución de los conflictos y, en su sentido negativo, la posibilidad de que haya un saldo represivo”, apuntó.

Si esta es la faceta crítica de Estados Unidos, a la vez que dual, donde reprime a su población y apuesta por ser anfitrión de un negocio globalizante, ¿cuál es la imagen que refleja la vitrina mexicana?

El investigador reconoce dos aspectos claves para México frente al Mundial y su pretensión transformadora:

Por un lado, vinculado a las ciudades sede, se encuentra todo lo que implican las obras en torno a los estadios y en las vías de comunicación, que en Ciudad de México han sido denunciadas por los usuarios, quienes padecen el corte de los servicios y las demoras y deficiencias que provocan las reparaciones. Incluso, no hay certeza de que se concluya todo lo previsto antes del inicio del Mundial del 11 de junio, en especial la construcción del segundo piso sobre la calzada de Tlalpan, la más ambiciosa y más demorada obra mundialista en la capital.

Por otro lado, dijo la fuente, existe el factor de los grupos armados, cuya presencia no es excepcional en México, sino cotidiana: “vimos lo sucedido recientemente en la Montaña de Guerrero, donde grupos de la economía criminal atacaron con drones a comunidades indígenas. Aunque esto no sucedió en un lugar vinculado a la realización del Mundial, quiero destacar que sí es una tónica general en el país, porque si recorremos el calendario hacia las semanas pasadas, podemos identificar algún episodio que tenga que ver con la presencia de estos grupos”, señaló.

El alcance de Kukulkan

La mayor apuesta del gobierno mexicano para la seguridad durante el Mundial fue presentada como el operativo Kukulkan, que desplegará en el país más de cien mil efectivos durante el mes que dura la Copa, para lo cual se crearon tres grupos de tareas con elementos militares. Esto, obviamente, trae aparejada una inversión en formación para contextos contrainsurgentes y un aumento exponencial del armamento, entre la que resalta la inversión en tecnología para el control de drones, como se ve en la fotografía más arriba.

Entonces, además de la puesta en funcionamiento de mecanismos masivos de control social mediante el uso de aspectos biométricos, la Copa del Mundo traerá un amplio despligue de policía militar en las calles que no sólo se restringirá a las ciudades sede: “están los aeropuertos, las zonas de hoteles, las vías de comunicación y los lugares donde van a estar hospedadas las delegaciones deportivas, que es un territorio muy amplio. Algunas selecciones van a estar en Jalisco, otras en la Laguna y en Quintana Roo. Veremos cómo responden al problema de la fuerte presencia de grupos armados en el territorio nacional”, apuntó Barrios.

El investigador señala que este evento global que lucra con “el deporte rey” es un momento que permite “un ensayo general respecto a las confrontaciones globales, enmarcadas en la doctrina de la guerra irregular, que se abre como parte del presente”. “Esto implica a las fuerzas armadas de los tres países, donde su plena colaboración quedará de manifiesto para garantizar la realización de la copa”, sostuvo durante su presentación en el evento.

Esto implica, por supuesto, la puesta en marcha de conceptos específicos de la jerga militar como la “interoperabilidad” y la “interagencia”, así como la proyección de su acción en —al menos— dos megaciudades: Nueva York y Ciudad de México, ambas con población superior a los diez millones de habitantes, que se proyectan para las fuerzas armadas como un escenario inédito de conflicto y mecanismos de control. Esto incluye la presencia y la participación directa en el terreno de agentes de seguridad estadounidenses, gracias a la “excepcionalidad” que el Mundial permite.

“Hay que pensar este Mundial en el marco regional y mundial del relanzamiento de guerras a nivel planetario, y en particular entender que el operativo Kukulkan implica una compartición de inteligencia con Estados Unidos”, señaló Barrios.

El evento en la UNAM fue uno de los pocos que desde la academia se ha dedicado a brindar una perspectiva crítica al Mundial, a través de la presentación de una serie de investigaciones en desarrollo junto con la palabra de tres integrantes de organizaciones que han denunciado las afectaciones mundialistas.

En la primera mesa, titulada “Los megaeventos deportivos como vitrinas globales”, participaron José Ignacio Lanzagorta García, del Instituto de Investigaciones Históricas; Patricia Olivera Martínez, de la Facultad de Filosofía y Letras; José Gasca Zamora y Cynthia Gómez Camargo, del PUEC, y Sergio Varela Hernández, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Luego fue el turno de la mesa “Conflictos, tensiones urbanas y estado de excepción”, con la presencia de Alejandro Mercado Celis, del Centro de Investigaciones de América del norte; Vicente Moctezuma Mendoza, del Instituto de Investigaciones Sociales; Edgar Talledos Sánchez, de la Universidad Autónoma Metropolitana, sede Xochimilco; y David Barrios.

El último día contó con la participación de Claudia Zamorano Villarreal, de Antropología Social; Luis Alberto Salinas y Alejandra Garrido Rodríguez, ambos de Geografía; y Francisco Luna Moreno, por el PUEC. En la mesa social participaron Diana García Aguilar, del Frente Antigentrificación, el perfil Obrera Ciudad de México, la Red Nacional por la Vivienda y la Asamblea Antimundialista; así como Jorge Verástegui, de la Glorieta de las y los Desaparecidos, y Lorena, vocera y fundadora del colectivo Transuix, una de las organizaciones de trabajadorxs sexuales de la capital mexicana. A distancia, estuvo Marco Castillo, Co-director de Global Exchance, desde Estados Unidos.

“Están pasando demasiadas cosas, y tal vez por eso no se han realizado en la academia suficientes eventos sobre la problemática del Mundial y todo lo que apareja en términos urbanos aparte de lo que ya mencionamos: la turistificación, el incremento de rentas, el desplazamiento de vendedores y, en general, una cierta reingeniería del espacio público. Pero es muy necesario abrir la mirada hacia otro tipo de saberes, conocimientos y experiencias más allá de lo universitario. Este diálogo es importante y también su retroalimentación para que lo que hacemos en la Universidad sirva para la comprensión de lo que pasa y el fortalecimiento de las luchas”, concluyó Barrios.

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