Desde que en la mañana del 11 de junio, previo al partido inaugural del Mundial en el Estadio de la Ciudad de México, fue robado el Antimural que había sido colocado en el Jardín de Lluvia de Coca-Cola como una forma de protesta, la comunidad ha emplazado al gobierno capitalino a que lo regrese y, en la noche de este martes, cerraron Tlalpan y organizaron diferentes acciones, sin que aún haya claridad sobre dónde se encuentra la lona.
El acuerdo al que la Asamblea Antimundialista había llegado en las mesas de negociación con el secretario de Gobierno, César Craviotto, implicaba que las manifestantes colocarían el Antimural un día antes de lo previsto (originalmente, se querían sumar a la Veladas de las madres buscadoras del miércoles 10), dado que ya nadie podría acceder al bajopuente entonces. Asimismo, Craviotto se comprometió a que el Antimural quedaría en su sitio hasta el viernes 12, pasado el partido, cuando se desarmara el cerco policial de la “última milla” en torno al Estadio.
Impreso en una lona de 57 metros de longitud, la colocación del Antimural sobre el que el gobierno diseñó para acompañar el Jardín de Lluvia financiado por Coca Cola (el cual fue señalado por la investigadora Cristina Híjar como parte de una “batalla cultual”) requirió un grupo grande de gente, tan sólo para extenderlo correctamente. Pero cuando en la mañana del Mundial las colectivas se concentraron para protestar en Avenida del Imán y Gran Sur, supieron por las vecinas que en la noche el Antimural había sido retirado; el gobierno les hizo saber informalmente que había sido “robado” por otros vecinos.

Abonando una lectura de que existe un conflicto por el espacio en la propia comunidad, el gobierno decidió ahondar esa grieta que sólo ellos ven y culpar a una parte anónima, pero local, del daño cometido contra la Asamblea organizada. “Han manifestado también que piensan que nosotros con este antimural somos un colectivo por lo demás violento”, explicó Natalia Lara, vocera de la Asamblea Antimundialista, quien explicó cómo funciona la división y el descontento cuando se siembran desde arriba.
Con la consigna “Fuera FIFA” y “el agua es vida”, el Antimural reunía los dos temas que han mantenido a la comunidad organizada y en pie de lucha: la resistencia al Mundial que rechazan y, sobre todo, la exigencia por la expropiación del pozo que le fue otorgado a Televisa para el Estadio, gracias al evento global que lo vehiculizó, y al poder local que, por lo bajo, mantiene el privilegio de la empresa privada sobre el bien común.
¡Kiawak FIFA! ¡Fuera FIFA!
Casa Ojalá, un espacio de arte en Los Reyes, Coyoacán, fue uno de las organizaciones que sostuvo el proceso de elaboración del Antimural. En diálogo con Desinformémonos, Cata, responsable de la casa, contó que esta es la primera vez que le toca una experiencia así, porque aunque el trabajo artístico con comunidades no les es ajeno, “en mi experiencia personal, es la primera vez que una obra de arte es parte de la lucha y no sobre ella, es un milagro que seamos parte de esta historia”, contó.
Junto a ella, Brenda Martínez, artista visual y gestora, fue encargada de la organización de los talleres con la comunidad para el diseño y de la convocatoria a más de 40 artistas que pusieron su creación al servicio de este Antimural de lucha: “Originalmente, íbamos a trabajar el mural con el gobierno para ser colocado en el Jardín de Lluvia, porque habían planteado que querían un proceso participativo y comunitario con el pueblo de Santa Úrsula, pero no sucedió por su agenda política y de tiempo. Entonces nosotras, al estar trabajando en los talleres con las infancias y vecinas, escuchamos las historias de lo que querían ver plasmado, y el mural evolucionó”, contó en entrevista.

Mientras el gobierno hizo una pantomima de representación para presentar su diseño, Ojalá se sumó a la Cooperativa Acción Comunitaria, central en la zona, y con ellas imaginaron la realización de una lona de 57 metros que se pudiera poner (y quitar) sobre el mural oficial, dándole una cualidad itinerante desde el nacimiento.
“El tema del agua es fundamental en la lucha del pueblo de Santa Ursula Coapa. Las vecinas nos decían que querían que estuviera reflejado eso, y qué mejor manera de narrarlo visualmente que con un brindis de una luchadora del agua con Chalchihuite, que es la señora de las aguas, la tierra, los ríos. Vemos que esta campaña de animales y especies que va acompañando el río es inagotable y acompaña la lucha”, contó Brenda en entrevista.
“Ha sido una ola de emociones su realización y cuando se acabó lo vimos como una victoria. Ahora estamos luchando por su regreso, o que se recupere en especie para volverlo a imprimir”, concluyó.
Contra el blanqueamiento y la censura

Desde que supieron que el Antimural había sido retirado las asambleístas señalaron a Craviotto como responsable, ya que él asumió el acuerdo de que no sería retirado del sitio donde la comunidad lo colocó, en garantía de su derecho a la protesta. La convocatoria a la manifestación de este martes 16 en exigencia del regreso del Antimural mostraba al funcionario dibujado como un payaso, una expresión del sentir común respecto al valor de su palabra.
En la proclama de la acción se denunció este robo como un acto de censura más durante la jornada Mundialista —sumado a las zonas de exclusión, el kettling como muros de policías que impiden la protesta, la detención arbitraria y la violencia policial desatada contra los manifestantes más jovenes el jueves 11— y se hizo una referencia explícita a su rechazo:
“Estamos preocupados por el nivel de represión que se ha llevado a cabo en los últimos meses y también que nosotras hemos tenido desde el momento en que ocupamos este espacio del bajopuente, una tendencia de borramiento visual, una tendencia donde vemos que cada mural que hacemos en este espacio es retirado a menos de 24 horas, y que también están siendo limpiadas todas las calles de las fichas de búsqueda de los colectivos de familias de desaparecidos. Por eso, pensamos que lo más importante es garantizar el derecho a la protesta, como única acción que tenemos los colectivos para visibilizar nuestras necesidades”.
Mientras se armaba la reta, y la organización Deuda x el Clima montaba una figura del presidente estadounidense a la que meterle algunos goles, buscaron ampliar la mirada explicando cómo el Mundial ocurre a la par de la renegociación del Tratado de Libre Comercio y de la Cumbre del G7, dos eventos globales que desde los centros de poder buscan acoplar a su favor las reglas del juego económico.
“Es una cierta cortina de humo contra lo que está pasando y afecta a nuestro país con la renegociación del TMEC, algo que permite que la deuda siga sucediendo. Hay cláusulas importantes en los mecanismos de protección a los inversores, que ni Canadá ni Estados Unidos están renegociando, pero México sí”, explicó en entrevista Sacni Acosta, quien es parte del colectivo Deuda x el Clima México, un “movimiento de movimientos” global que lucha por la anulación de las deudas ilegítimas del sur global y, en esta tierra en especial, por la cancelación de la deuda del FOBAPROA y la de PEMEX. Para entender la magnitud de este peso: México invierte la mitad de su Producto Interno Bruto en el pago de la deuda externa.
“Nos sumamos a exigir la devolución del Antimural, que demuestra un sinsentido en cómo quieren que los colectivos y las organizaciones hablemos con las autoridades, pero no respetan ni sus propios acuerdos”, concluyó.

En medio de la protesta, dos jefes de policía, identificados como Prometeo y el jefe de sector de Xotepingo, comentaron a los manifestantes que iban a regresarles el Antimural, pero que no tenían noción de si ya lo habían desechado. Esto fue leído entre las manifestantes como una confirmación de que el gobierno estuvo involucrado en su retiro y robo, por lo que se confirmaba su principal sospecha.
Sin embargo, cuando esto se anunció a los presentes y el despliegue policial crecía, sumando a un enviado de la Secretaría de Seguridad Federal y a una negociadora del gobierno local, Alondra Acevedo Díaz, los funcionarios voltearon el asunto para negar la responsabilidad estatal y decirle a la gente que sería la policía la que pagaría por la reimpresión del Antimural, pero no como funcionarios, sino como particulares, como “civiles”.
La propuesta fue rechazada por las manifestantes que, en su lugar, decidieron cortar la circulación vehicular para armar la reta sobre la Calzada de Tlalpan, para seguir señalando la responsabilidad institucional que existe al no garantizar el derecho a la protesta de las comunidades organizadas en torno al Estadio Azteca.




