Familias en búsqueda versionan “Cielito lindo” para visibilizar la crisis y apelar al sentimiento patriótico

La idea surgió rápido y la acción para presentarla públicamente, también. Convocadas a manifestarse juntas al mediodía de este 24 de junio, durante la tercera fecha FIFA del Mundial 2026, cuando México enfrentaba a República Checa en el Estadio Azteca. Otras manifestaciones llamaron a concentrarse en la zona casi cuatro horas antes del inicio del partido a las 9 de la noche, intentando que se les dejara desplegar sus mantas para visibilizar los rostros de sus familiares desaparecidos. Para Nancy Mendoza, la autora del nuevo “Cielito lindo”, fue una forma de tender un puente con el fandom futbolero.

“Hay compañeras que se están manifestando de distintas maneras. Unas están posicionadas en el Ángel, otras van a movilizarse al Estadio a la zona sur de la ciudad, y están los compañeros de la Glorieta de las y los Desaparecidos organizando las cascaritas, y yo pensé: ¿cómo puedo aportar desde mi trinchera? Entonces se me ocurrió escribir una versión del ‘Cielito lindo’”, contó Mendoza, hermana buscadora, en entrevista con Desinformémonos.

Su hermano, Josué Ricardo Mendoza Martínez, está desaparecido desde el 3 de agosto de 2024, cuando fue visto por última vez en Lomas de Chapultepec, en la zona boscosa de la Ciudad de México. En abril se condenó a una mujer por su desaparición, la última persona en tener contacto con él ese día, pero del paradero de Josué no se sabe nada aún.

“Me ha pasado lo mismo que al resto de mis compañeras en búsqueda. He recibido negligencia de la autoridad, tiempos de espera extensos, trámites, todo es muy engorroso y desgastante. Yo tengo 17 años de diferencia con mi hermano y traigo también a mi mamá de 84, con movilidad parcial, que quisiera estar revisando piedra por piedra para buscar a su hijo y sin embargo no puede. Esta es una situación que nadie elige, que nos toca y a la que hay que enfrentar como viene”, contó en entrevista.

Antes del Cielito lindo pensó en versionar el Himno nacional y otras canciones clásicas del folklor mexicano que suelen ser cantadas a gritos en las fiestas: “Pensé en La cucharacha, incluso hice unas estrofas de El mono de alambre, pero no me sentía identificada. Entonces cuando la semana pasada se realizó el partido en Guadalajara, vi que en el Fan Fest varios connacionales cantaron el Cielito lindo y me puse a escribir”, contó Nancy.

El proceso fue duro y emotivo, pero logró hacer una letra para la canción que bautizó “Buscamos, cielito”, de la que destaca el coro: ¡Ay, ay, ay, ay! Grita y no calles, porque tu voz los reclama, cielito lindo, en todas partes.

“Hice esta pequeña adaptación con todo el amor y el respeto no solamente para mi hermano, sino también para todas las personas que nos hacen falta en casa. Esto busca tejer un puente con esta gente que está como fanatizada. Lo pienso como una manera de difundir esta lucha y tal vez llegar a gente que no esté directamente afectada, pero que tal vez pueda solidarizarse con esta canción”, dijo.

Un espacio para todas

Pasado el mediodía del 24 de junio, el Monumento a la Revolución ya tenía mucha gente alrededor en espera de los eventos mundialistas, muchos de ellos con sus playeras de la Selección Mexicana piratas, de las que no le gustan a la FIFA. Justo debajo del Monumento se reunió Nancy con otras familias buscadoras.

Una de ellas es la familia de Juan Carpinteiro Pavón, desaparecido el 22 de febrero de 2026 en Guadalajara, Jalisco, en el mismo momento en el que el operativo para detener a un líder criminal señalado por la policía desató una ola de violencia contra la población civil y un montón de gente inocente alrededor quedó presa de balaceras y cortes “sin sentido”.

“Cuando hubo ese problema, el último mensaje que escuchamos de mi hermano fue a las 11. Nomás nos dijo que rezáramos mucho por él, y de ahí nada, absolutamente nada. Seguimos en la búsqueda, las autoridades no nos han dicho nada. Mi mamá fue a Guadalajara porque ella es originaria de allá, aún no sabe absolutamente nada”, contó la hermana de Juan en entrevista.

Juan llevaba cinco años instalado en Guadalajara trabajando como tablaroquero. Las familiares presentaron una denuncia por su desaparición en la Ciudad de México, donde ellas viven, pero lograr que la carpeta se abriera en Jalisco fue un proceso “muy tardado”. “No sabemos qué ha pasado, porque ese día murieron muchos inocentes. Sabemos por testimonios de vecinos que murieron familias completas y las autoridades no dicen nada. Ahí sí no hubo perfiles (genéticos, para identificar a estas víctimas). Ponen más atención a estos eventos, pero no a avisar de las personas que murieron”, reclamó.

“Decidimos acercarnos hoy a esta manifestación porque las autoridades no nos dan solución y es una agonía estar sin nuestro familiar. Yo sé que a lo mejor nosotros llevamos poco, son cuatro meses, y sé que hay otras familias que llevan más años, pero es justamente evitar eso, porque son años y nada”, dijo. “Así sea un mes, esto es una agonía”, expresó.

En este otro extremo de la situación, tras una década de búsqueda, está Antonia Zamora, quien carga un cartel con el rostro de su hija Vianey Berenice Macías Zamora, desaparecida desde el 14 de setiembre de 2016 en la alcaldía Venustiano Carranza, sobre la Avenida Zaragoza.

“Desde un principio las autoridades fueron vagas, gente insensible. Cuando fui a hacer mi denuncia un 14 de septiembre, un día miércoles, me dijeron que no me preocupara, que mi hija se había ido de parranda porque eso es lo que hacen los jóvenes, que el lunes iba a estar en mi casa”, contó en entrevista con este medio.

Eso ocurrió hace una década, cuando en realidad su hija había salido a trabajar. “Ella iba hacia su trabajo en una óptica del centro, ella es optometrista, pero nunca llegó. Cuando llegó el lunes, regresé a la Fiscalía y me preguntan ‘¿verdad que sí llegó su hija?’. Les dije que no, y como no se movió nada en los primeros días, todos los videos de las cámaras del metro para ver si ella subió o no quedaron perdidos”. A una década, no existe una pista para buscarla, por esa falla inicial.

“Nos hemos sumado para alzar más la voz, que nos escuchen las autoridades. Somos personas pacíficas, lo único que buscamos es que nos escuchen, que se vean nuestros desaparecidos, que no sean más invisibles”, expresó su mamá, quien recalcó la responsabilidad de las autoridades en estas fallas, que han funcionado en complicidad con la impunidad que rodea estos casos.

Las dos mamás, la que inició en febrero y la que lleva diez años de bísqueda, llegaron sin conocerse a la manifestación en Revolución, donde denunciaron cómo han tenido que lidiar con la “negligencia institucional” que opera en los casos de desaparición.

Desatenciones cotidianas

Esta negligencia es algo que se teje cotidianamente, según lo explicó a Desinformémonos María Palacios, quien busca a su madre Guadalupe Ruíz González, desaparecida desde el 30 de septiembre de 2024 en la alcaldía Iztapalapa, Ciudad de México. “Hace 15 días nos avisaron de un chico desaparecido. Se les estuvo pidiendo acompañamiento, las acciones, y no hicieron nada. Hoy a las 6:45 de la mañana, la familia y una servidora encontramos al familiar”, contó.

Nuevamente, las familias aparecen en este tema sosteniendo la parte más dura de la labor: “Incluso el día previo, el martes 23, se les pidió a las autoridades el acompañamiento para esta acción que realizamos para encontrarlo, y nos contestó el licenciado Omar (funcionario de la Comisión de Búsqueda de la Ciudad de México) que estaba ocupado planificando la búsqueda masiva, que si era más importante hacer este acompañamiento individual o preparar la búsqueda masiva. Pero yo creo que toda búsqueda es importante”, contó María en entrevista.

Las búsquedas masivas son un mecanismo creado hace un año por el gobierno local, que busca juntar a diversas familias en una sola acción para acudir a los sitios que ellas mismas han identificado en sus pesquisas individuales.

“Creo que es muy importante hacer visible todo lo que está pasando con el estado, que no tenemos apoyo, no tenemos seguridad, no tenemos un respaldo. Aunque nos digan que lo están haciendo, no es así”, afirmó.

Respecto al impacto que tiene el Mundial en estos procesos, Palacios respondió que no ve un problema con que se haya sacado a los funcionarios de la Comisión a trabajar durante las manifestaciones de los familiares en los eventos mundialistas: “Soy una hija buscadora que lucha por encontrar a los familiares, que no pertenece a ningún colectivo y que de mis propios recursos ando buscando. He perdido trabajo, economía, y he vivido el dolor y la injusticia que se vive para nosotras. Si no nos unimos, no vamos a encontrar. Pero aquí hay un hecho puntual: pensando como la persona desaparecida, haciendo croquis, investigando, pudimos encontrar nosotros a una persona que faltaba de su hogar”, concluyó.

Pasada la una de la tarde, cuando ya las familias tomaron el espacio y en círculo, como si fueran un coro, entonaron juntas la letra del “Buscamos, cielito” y mostraron, una vez más, quiénes son las que sostienen la creatividad y desarrollan una destreza particular para buscar y encontrar a las personas desaparecidas en este país.

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