Este 27 de junio se llevará a cabo en la Ciudad de México la edición 48 de la marcha LGBTTTIQ+, bajo el lema “Ante los ojos de mundo: Mi lucha es tu lucha, ¡igualdad, paz y solidaridad!”. Hace unos días, el gobierno de Clara Brugada implementó un brazalete arcoíris a mil elementos de la policía turística de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) para, según dijo, brindar acompañamiento y orientación segura a la comunidad LGBTI y de cara al Mundial de fútbol que comienza este 11 de junio. El gobierno de la Ciudad de México pretende modificar la ruta histórica por la que se ha marchado durante más de 40 años. Esto ha generado descontento en gran parte de la comunidad.
El activista Enrique Martínez Rayas, de 49 años y originario de Guadalajara, Jalisco, nos comenta: “Soy gay y llevo más de 26 años radicando en la Ciudad de México. Siempre he participado en la marcha del orgullo. En 2010 y 2011 participé en la organización de las marchas”.
Martínez, abogado de profesión, asevera que la marcha no representa a nadie, sino que la marcha la representa cada quien, y afirma: “Trabajar con algunos colectivos se ha convertido en una lucha de egos porque llegan a creer que tienen cierto tipo de legitimidad para la toma de decisiones. La marcha no es un fenómeno estático, fue, es y serán situaciones muy distintas. No era lo mismo en los años 80 que ahora. Si bien es muy importante la opinión de los pioneros en la lucha LGBT, nos tenemos que enfocar en los problemas actuales de la comunidad”.
Enrique, con maestría en Derecho Fiscal, detalla que “el problema es que los organizadores de estos últimos años no están conscientes del espíritu democrático con la que inició el movimiento. Deberían pensar en lo que las poblaciones LGBT esperan en cada marcha, como crear, por ejemplo, las condiciones necesarias para que los mayores de edad que asisten en sillas de ruedas tomen las calles”.
“No me gusta que las nuevas juventudes cedan a cualquier petición del gobierno. He visto que, poco a poco, cada marcha ha dejado de ser un evento de protesta para darle prioridad a la promoción de partidos políticos y de sus candidatos. Cada vez que el comité organizador solicita apoyo al gobierno de la Ciudad de México para instalar un templete en el Zócalo, el evento queda condicionado, las protestas se diluyen y se vuelven deslactosadas. Antes los reclamos eran contra el gobierno, ahora son ellos los que están condicionando el desarrollo de la marcha. ¿A dónde la quieren llevar?”, cuestionó, y recordó cuando un precandidato a la jefatura de gobierno “subió al templete al secretario de Turismo para que dieran un discurso. Se infiltraron y asaltaron la marcha para promover la imagen de Marcelo Ebrard como jefe de gobierno”.

“Hemos tratado de resistir, pero desafortunadamente he visto desfilar a varios personajes con intenciones partidistas cada año, como Patria Jiménez, quien fue diputada federal antes de formar parte del comité; Patricia Mercado, quien en ese momento era secretaria de Gobierno; a Claudia Sheiumbaum cuando era candidata presidencial y a Genaro Lozano, hoy embajador de Italia, entre otros. Pretenden ganar la simpatía de los colectivos LGBT, se consideran dignos representantes de la comunidad y, por ende, se imponen e inciden en la organización y logística de las marchas, con cosas como tomar el control de las cámaras del C5 para reprimir ciertos comportamientos que no les parecen durante los eventos”.
Con la experiencia que lleva en la coordinación de las marchas LGBT, Martínez Rayas plantea dos escenarios: “En teoría, el contingente llegará al Zócalo, pero los tráileres con plataforma y coches no, porque por cuestiones de protección civil se acordó hace años que sólo podían llegan hasta Eje Central. Sin embargo, el comité organizador tiene la intención de que la marcha inicie en el Ángel de la Independencia y al llegar a avenida Bucareli desviar las plataformas, mientras dan el cierre y término del evento a la altura de Bellas Artes”.
Continúa: “El Centro Histórico ya se encuentra blindado, el gobierno pondrá una serie de filtros para que no ingresemos con el argumento de que pondríamos en riesgo la seguridad de todos y, por supuesto, para que no afeemos el fest que realizará el gobierno de la Ciudad de México por el Mundial. Los encargados de restringir la entrada durante la marcha serán los policías arcoíris. Soy escéptico en creer que pueda entrar el contingente al Zócalo este año”.
“Las poblaciones LGBTTI deben saber que la llegada hasta el Zócalo es simbólica, el derecho de llegar ahí lo ganamos, la marcha lo lleva en su ADN. No cedan a las presiones de este gobierno soberbio que intenta decidir por dónde hay que pasar, la marcha va a salir y va a llegar, haya lo que haya. Es mentira que la Ciudad de México sea una ciudad de derechos, los derechos nos las da la colectividad generosa y la empatía. Los invito a tomar las calles y apropiarse de los espacios públicos. Antes se nos fue negado y sólo se nos permitía convivir en lugares privados. La marcha es nacional y diversa, vienen de diferentes estados de la república, es ilógico imponer una sola visión”, puntualizó.
Finalmente, con respecto al Mundial de fútbol, el abogado puntualiza: “La FIFA está exenta de pagar impuestos en México. Maquillar algunas estaciones del Metro como ocurre en la estación Universidad es una forma de engañar a los estudiantes y a los ciudadanos. El dinero debió ser invertido en infraestructura que necesita urgentemente la ciudad, como el acceso al agua potable, vivienda, salud y al encarpetado de calles y avenidas”.
Por su parte, Emma Jessica Duvali, mujer trans y luchadora social, coincide con Enrique y nos cuenta: “Se ha perdido el espíritu de la marcha, el sistema logró separarnos y quitarnos la fuerza política que teníamos en el inicio. La marcha ha cambiado, los jóvenes que se van integrando la han modificado, sin embargo, algunos consideran que es sólo un carnaval, ya no exigen, ya no arremeten contra el sistema”.

“Creen que con algunos derechos que tenemos, ya ganamos todo. No les tocó partirse la madre para no ser encarcelados o desaparecidos. Todavía existen los crímenes por odio y los transfeminicidios, no siguen matando. Se les olvida que falta mucho por luchar, pero consideran que mis pensamientos ya son viejos”, comparte.
Duvali, quien fue vedette en los años 80, explica que hay varios comités que organizan la logística de la marcha. En estos últimos años, ha sobresalido el cantante Ángelo Diep, quien es parte de un comité. “El gobierno le cedió el derecho de hablar y decidir por todos, no sé si ya negoció con el gobierno para no llegar al Zócalo. Hilda Telles, que es organizadora, ya afirmó esto. Hay comités, como el Histórico y el del Orgullo y Dignidad. que han frenado que el gobierno meta las manos, pero existen otros que siguen gestionando para que tenga intervención mientras sigan recibiendo el apoyo económico oficial”, precisa.
“Me ha tocado ver cómo han corrido dentro de la marcha a estos políticos que se han atrevido a hacer propaganda, han sido abucheados. No deben ni pueden asistir estando en funciones. Hagamos lo que tengamos que hacer, exaltar y ensalzar el espíritu de la marcha, no queremos que se convierta en uno de sus mítines políticos. La marcha debe ser carnavalesca y que arrope a las madres y padres buscadores, a los de Ayotzinapa, a campesinos y a todos aquellos que vivan injusticias por parte del gobierno. Incluso les pido a todos lo que asistirán a la marcha que la aprovechen para denunciar al gobierno que esta coludido con el narcotráfico”, agrega Duvali.
Por último, Emma Jessica, quien también es cofundadora del Archivo, Memoria Trans México, denuncia con motivo del Mundial que éste “será una derrama de dinero sólo para el Estado represor, para seguir extorsionando a la gente, para que sigan votando por ellos y para pintar ajolotes, aunque los medicamentos y la seguridad en el país brillen por su ausencia. No es sólo por la cuestión del Mundial por lo que no quieren que lleguemos al Zócalo, también está la parte fóbica y su estilo para reprimir. No creo que el gobierno quiera una confrontación con la comunidad. La marcha del orgullo LGBTTTIQ+ es contestataria, antisistema y revolucionaria”, finalizó.




