Huelga de hambre por ser activistas, no criminales

Mientras miles de ciudadanos celebran en México el campeonato de fútbol que organizó la FIFA, otros se organizan y resisten ante la criminalización del Estado mexicano contra periodistas, activistas y luchadores sociales. La fabricación de carpetas de investigación es una de las tácticas frecuentes que realiza el gobierno para desvirtuar la realidad, y convertir a las víctimas en victimarios.

El 8 marzo se difundió la noticia de que el activista Jessie Montaño fue detenido y acusado de daños a la propiedad por el gobierno de la Ciudad de México. Su delito fue cuestionar públicamente a la jefa de gobierno Clara Brugada, un día antes. A casi cuatro meses de estar encerrado en el reclusorio norte, no se le ha permitido tener una defensa jurídica como a cualquier procesado, por lo que el 21 de mayo se puso en huelga de hambre.

Dana López, de 41 años y pareja de Jamspa, como también es conocido Jessie, recuerda: “Iba con él como las 8 de la noche en la calle de palma en el Centro Histórico cuando fue detenido por policías vestidos de civil y torturado dentro de un camión de granaderos. Después lo ingresaron al reclusorio norte. Le asignaron un defensor de oficio, pero no hizo nada, a pesar de ver los videos de su detención. No teníamos dinero para contratar un particular, pero a los pocos días se acercaron unos abogados y nos dijeron que iban a defenderlo sin cobrar nada”.

Dana, abrazando a Ágata, una gatita que rescataron de la calle hace siete meses, continúa: “Hasta ahorita no le han autorizado un oficio que certifique el cambio de representación legal. Jessie, al saber esto, decidió el 29 de mayo ponerse en huelga de hambre bajo las siguientes demandas: el derecho a una representación legal, un proceso justo para su liberación, denunciar las condiciones precarias e inhumanas en la que se encuentra y sumarse a las protestas antimundialistas”.

“El defensor de oficio lo asistió jurídicamente en la primera audiencia de prórroga, pero se viene la segunda el próximo 2 de julio y tenemos desconfianza de que el defensor siga con su ineficacia para llevar el caso. Ese día es el cumpleaños de Jamspa, qué ironía. La intención de la fiscalía de justicia de la Ciudad de México es extender la investigación contra él y contra otras cinco personas que también fueron detenidas el mismo día. Pretenden asociarlo con los demás para fincarles el delito de pandillerismo, a pesar de que Jessie y yo no conocemos a los demás detenidos”, explica Dana.

La mujer agrega que seguido va a visitarlo y que le contó que en cuanto se declaró en huelga de hambre lo vigilaron los dos primeros días, y lo aislaron en una celda sucia para seguir el protocolo de Malta (guía de ética médica, reglas y obligaciones para proteger la vida y la dignidad de quienes realizan huelga de hambre), según las autoridades. “No le permitían llevar sus pertenencias, le daban agua sucia en una botella de plástico para beber, no lo dejaban bañarse. Me contó que el custodio que lo vigila le preguntaba los primeros días si seguía en huelga mientras comía delante de él. Ahora, el director del reclusorio me dice que están al pendiente de Jessie, que se encuentra bien. Su situación mejoró un poco después de hacerle saber las condiciones en la que se encontraba Jessie”, señaló.

“Jamspa ya bajó de peso, de los 80 que pesaba hoy tiene 53. Tiene los pómulos hundidos, ya se sienten sus huesos. A veces me dicen que no puedo verlo porque está en el área de castigo, les reclamo y les digo que no es cierto, insisto por más de dos horas hasta que puedo verlo, aunque esto reduzca el tiempo de visita”, denuncia Dana.

López, con lágrimas en los ojos, prosigue: “Decidí solidarizarme y el viernes 12 de junio también me declaré en huelga de hambre afuera de la Secretaría de Gobernación. Solicité que me atendiera el equipo de trabajo de la encargada de la secretaría, Rosa Icela Rodríguez, pero al ver que no me tomaban en cuenta, inicié un plantón. Un trabajador de ahí me aconsejó que mejor regresara el lunes porque se venía el fin de semana, y me quedé sin respuesta a mi petición”.

“Solicité a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que me apoyara con la activación del protocolo de Malta. Estuve alimentándome sólo con agua, miel y limones. Solicité que me permitieran entrar a los sanitarios, pero no quisieron, y ya no quise ingerir agua. A los tres días colapsé, llamaron a una ambulancia, revisaron mis síntomas y me pusieron suero para hidratarme, revisaron que éste no rompiera mi huelga de hambre.

“Volví a solicitar la presencia de Gobernación y mandaron al subdirector de amnistía, el licenciado Andrés Hernández López. Nos propuso a mis compañeros y a mí una mesa de trabajo y aceptamos. Nos llevaron a un edificio, a una calle más delante de Gobernación, y nos asesoró. Al saber detalladamente cómo lo detuvieron, afirmó que era un caso de consigna y nos recomendó ir a la Secretaria de Gobernación de la Ciudad de México, al ser un caso local, pero le dije: ¿cómo voy a ir al centro si ahí, el gobierno tiene grupos de choque?.

“Llevábamos más de tres meses sin la carpeta de investigación y él se comprometió a ayudarnos. Así lo hizo y nos dio un documento para que lo entregáramos a la fiscalía. El problema es que movieron la carpeta a diferentes agencias de la fiscalía, de la 2 pasó a la 8 y luego a la agencia 6. Cuando logré entregar el documento, el agente titular A del ministerio público, Alberto Damián Ortega, se burló de mí, me dijo que no me la iba a entregar porque yo no era abogada y que el papel estaba mal redactado”.

Con la mirada cansada y con síntomas de gripe, Dana prosigue: “Decidimos cerrar la calle afuera de la fiscalía para denunciar lo que nos estaba pasando y logramos que nos la dieran, pero incompleta. Dejé la huelga de hambre para enfocarme en el plantón, no estoy en condiciones, me encuentro vulnerable. Esa noche le pedí a Jamspa que también la suspendiera, pero no quiso, lleva más de 28 días así. He decidido continuar hasta obtener una respuesta favorable en las mesas de trabajo, aunque sólo nos dicen que solo nos pueden asesorar”.

“El otro día vino Luis Fernando Luna Olivares, estudiante, sus compañeros para apoyarnos, nos trajeron víveres. A él también lo detuvieron injustamente como a Jessie. Sus familiares y amigos cerraron calles que están cerca del bunker y lograron en poco tiempo que lo liberaran. Nuestros jóvenes que levantan la voz son perseguidos por cualquier gobierno, me da mucha tristeza. No quiero que nadie sea otro Jessie Montaño, no quisiera que los lleven al reclusorio y los torturen”, agregó.

Dana se encuentra acompañada por varios activistas como Leo Boop, del colectivo 11:11, quien se encuentra indignada por la detención de Jessie. Ella menciona otros casos muy parecidos, como el de Yudiel Flores Tovar, preso político que en abril de 2025 fue asesinado en el penal El Amate, que se encuentra en el municipio de Cintalapa, Chiapas, y el caso de Sunshine Antonio Rodríguez Peña, otro preso político que estuvo detenido siete meses en un penal de Baja California y que, en menos de un mes de estar libre, fue baleado y perdió la vida.

“No me gusta que los activistas sean encarcelados, torturados y asesinados. Estoy muy molesta porque voté por López Obrador, pensé que iban a ser mejores, pero nos mintieron, salieron descarados, son de lo peor. En su sexenio mataron al activista ambiental Alejandro Gobel, quien le ganó al gobierno del estado de Jalisco una demanda contra el programa de verificación vehicular y que fue asesinado a principios de noviembre de 2024”, señaló.

Por su parte, Héctor Soria Flores, de 49 años de edad, campesino y desplazado del estado de Michoacán, concuerda con Leo y se solidariza con Jessie, además de pedir justicia por los delitos del crimen organizado que se agudizaron en su estado desde 2018.

Antes de concluir, Dana denuncia: “El gobierno de la Ciudad de México es el responsable de que Jessie Montaño esté encerrado injustamente porque le fabricaron una carpeta de investigación. La persecución política es una constante. Nos tratan como criminales, no lo somos, somos activistas. Jamspa seguirá protestando, seguirá resistiendo”.

“Pido su apoyo para seguir con el plantón, estamos en la calle de Abraham González casi esquina con Atenas, colonia Juárez. Necesitamos cobijas, tiendas de campaña, tarimas, agua, alimentos enlatados y, si pueden, alimento húmedo para Ágata, finalizó.

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