Al momento en que el Mundial se prepara, existen al menos doce torres de departamentos ilegales siendo construidos en el pueblo originario de Santa Úrsula Coapa, con pisos de más y un rechazo de los vecinos que se han visto forzados a convivir con ellos. Este rechazo a la construcción de nuevas torres fue demostrado también por las vecinas de la colonia Panamericana y el Caracol, que cerraron el Periférico a la altura de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), encarnando un reclamo que se ha convertido en un flanco de conflictividad abierto para el gobierno capitalino y una de las herencias silenciosas que dejará la Copa del Mundo.
Los vecinos de Santa Úrsula Coapa notaron que habían comenzado a brotar obras de construcción que rápidamente trepaban hacia el cielo, mucho más arriba que sus casas bajas, construidas por los primeros pobladores que fundaron la colonia. Estos edificios llegaban apócrifos, sin lonas de manifestación vecinal como indica la ley, la cual es una garantía básica para hacerle saber a la comunidad qué está pasando con su entorno.
“En esas lonas, por reglamento, se indican los datos mínimos de una construcción, como quién es el responsable de la obra, el número de las licencias de construcción y cosas que deben estar a disposición de los vecinos”, explicó a Desinformémonos Alfonso Lara, uno de los movilizados. “Pero estos edificios no tenían nada”, dijo.
Lo primero que hicieron fue levantar denuncias ante las instancias correspondientes en la alcaldía Coyoacán, pero al no tener respuesta acudieron al gobierno de la ciudad y ante el Instituto de Verificación Administrativa, el Invea, que es una institución federal. El edificio frente a la Plazuela que se instaló justo frente al espacio de reunión de la comunidad, donde la Cooperativa Acción Comunitaria tiene su sede y se reúne en el espacio público, fue el detonador para este proceso de denuncia y mapeo comunitario.
“Empezamos a darnos cuenta de que no era sólo este edificio que teníamos cerca, sino que había más edificios en diferentes lados, que supusimos tenían las mismas características de falta de documentación, y los empezamos a mapear”, explicó Lara.

A horas de que la Copa Mundial se inaugure a menos de un kilómetro de aquí, los vecinos mapearon doce edificios nuevos, de los cuales ninguno cuenta con registro dentro del sistema de información geográfica de la ciudad. Además, superan los cinco niveles de altura, cuando la normativa permite hasta tres. Tampoco tienen dedicado el 30 por ciento de su superficie total como área libre: “ninguna de estas obras nuevas en la colonia cumple con estas características”, apuntó Lara.
“Sospechamos que hay una colusión entre el gobierno de la alcaldía Coyoacán y las empresas que están construyendo mucho en la zona, porque ya nos ocurrió hace muchos años, en la Panamericana y la calle Céfiro, donde se construyó de manera ilegal sobre un gasoducto, y nadie le puso freno hasta que estuvo terminado”, recordó la fuente. Entonces, los vecinos de Santa Úrsula se organizaron, comenzaron a poner denuncias y a moverse hasta que lograron una orden de demolición del edificio. “Pero la empresa inmobiliaria ya había vendido los departamentos y como dejó que la gente comenzara a ocuparlos, se argumentó en contra de la demolición para no afectar a terceros. Entonces ese edificio tiene un enorme tuvo de gas de Pemex de 24 pulgadas debajo, que es un riesgo latente para los que viven ahí, y sin embargo, ahí está”, indicó.
Esta lógica de hechos consumados, que les permite a las empresas privadas construir de más sin objeciones para luego vender esos departamentos extra y, con eso, transferir el conflicto a los compradores, es una práctica recurrente en Santa Úrsula y en muchas otras colonias donde el monstruo de la especulación inmobiliaria ha cambiado la fisonomía de zonas enteras.
Cierre en el Periférico
Pero no sólo los vecinos organizados de Santa Úrsula se han manifestado contra de la proliferación de este tipo de megaconstrucciones. Mientras la CNTE intentaba llegar al Estadio Azteca el martes 9 de junio y era retenida por un muro de policía que impidió su paso, un numeroso grupo de vecinas, la mayoría de ellas mujeres de la tercera edad, decidió cortar el Periférico a la altura de la calle México 68, para evidenciar que ya no aceptan la construcción de más torres de gran altura en su localidad.
“Me opongo a que le den los permisos a la obra de Periférico 5492, porque ahí mismo ya están las torres de Hyde Park Sur, que también construyeron con la anuencia y complicidad del entonces alcalde de Coyoacán”, Mauricio Toledo, señalado en múltiples ocasiones por estar vinculado al negocio inmobiliario, teniendo incluso una investigación penal al respecto.
Las palabras son de Verónica Romero, vecina de la colonia el Caracol, quien también funge como parte de los Comité de participación comunitaria, Copaco, una figura de participación no partidaria de escala vecinal que existe en la Ciudad de México. La experiencia que la vecina tiene con la obra de Hyde Park sur fue, primero, por la saturación del drenaje gracias el vertimiento de las aguas negras y grises dos torres de 32 pisos cada una. “A los vecinos ya les están brotando aguas negras en sus casas pero la alcaldía respondió que como son vías secundarias donde están sus casas, no tenía capacidad para resolver el problema y arreglar el colapso del drenaje”.

Situaciones similares señalan las vecinas presentes en el Periférico que charlaron con Desinformémonos respecto a la torre que está justo en la esquina de México 68, la construcción de Gran Sur y por supuesto, el Be Grand que está apenas a algunas calles de donde se hizo el corte. “Es un gran problema el que vamos a tener porque las constructoras, al hacer muchas torres grandes, tienen que cimentar a niveles muy produndos de la tierra, lo que nos va a cimbrar y deteriorar nuestras viviendas con tanto movimiento. No queremos escasés de agua, no queremos ruido, no queremos tráfico, ya estamos cansados de esto”, explicó una de las vecinas presentes.
La torre que está en la esquina, dijo, “es también un reflejo de la corrupción” y recordó: “hacían incluso sus trabajos de noche, no nos dejaban descansar, pero esa torre sigue prácticamente deshabitada. También hubo manifestaciones cuando se cosntruyó hace diez años pero en esas épocas, nos hacían menos caso que ahora las autoridades, y aún así el proyecto siguió. La torre ahí está”, apuntó.
“Estamos protestando por la construcción de mega torres en vías primarias, porque causan problemas en este terreno de piedra volcánica, donde los edificios vecinos se ladean, les causan grietas y según el plan de desarrollo urbano no son permitidas, pero la alcaldía sigue adelante”, explicó.
La vecina explicó a Desinformémonos que el proyecto al que se oponen pretende construir dos torres de 440 departamentos, cuyos planes de mitigación de impacto ambiental y urbano, se volcarían hacia la calle México 68, que es la entrada privada de los vecinos de la Unidad Habitacional Pedregal de Carrasco, que también se movilizaron en el Periférico. “Siempre utilizan nuestras áreas comunes para la mitigación, aunque sean parte de la propiedad privada del condominio. Pero no tenemos ninguna institución que nos haga caso, que nos atienda directamente”, explicó Patricia Paniagua, en diálogo con Desinformémonos.
Durante el corte, se presentó Manuel Machaen, por la Secretaría de planeación, ordenamiento territorial y coordinación metropolitana; y un enviado de la Secretaría de Medio Ambiente, quienes insistían a las vecinas que no existe ningún permiso otorgado para la mencionada obra. Sin embargo, apenas metros más adelante del corte, podía apreciarse la información de este proyecto, colgada en una lona de promoción vecinal.
El predio que se maneja con el número de puerta 5492 por el que estaban protestando, es una extensión de la construcción aprobada en el año 2022 en el número 5550, según informaron las vecinas, el cual logró su manifestación de impacto ambiental en 2024, cuando la alcaldía les aprobó una excepción para construir cinco niveles más en altura.
La trampa en este proyecto, explicó Pilar Figueroa, está en la numeración: “nos comentan que no existen permisos con esta numeración, pero los permisos fueron entregados con el otro número de puerta, ahí está la trampa, no van a aparecer los permisos”, argumentó la vecina de la Villa Panamericana, también representante de la comunidad vecinal.
Las vecinas contaron a Desinfo cómo aproximadamente hace un mes se hizo una consulta a algunos vecinos por parte de la cosntructora -que es requisito legal para que la obra avance- pero también, explicaron, fue un trámite express ya que los mismos encuestadores les dijeron que el tema estaba resuelto en favor del avance de la misma.
“Nosotros estamos totalmente en desacuerdo, no tienen donde poner áreas verdes y exigimos la documentación que corresponde a este predio, porque el impacto que vamos a sufrir es enorme, por el tráfico, el agua y el uso que quieren hacer de la vía alterna, que es México 68, siendo una vía de propiedad privada de la unidad Villa Panamericana”, explicó.
Las vecinas rechazaron durante el corte que se les ofreciera una mesa de trabajo para el lunes 15 de junio, y durante más de cuatro horas de corte de ruta intermitente sobre el Periférico, exigieron la presencia del Secretario de Gobierno César Craviotto en el sitio y de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada. “Se está solicitando la presencia del gobierno central, porque esto afecta a nuestros adultos mayores, que son los que están más preocupados”, dijo.
Las vecinas sortearon la pretensión del gobierno de la Ciudad de México de abortar estas protestas que ocurrieron menos de 48 horas antes del inicio del Mundial, en una zona que está totalmente tomada por el control policial para la “última milla”, cuyo propósito es alejar a las manifestaciones de la zona cero en el estadio Azteca. “Se acercaron autoridades de concertación política (del gobierno capitalino) para dialogar con nosotras y ver que no se hiciera el cierre, porque quieren un ambiente tranquilo para la inauguración del Mundial pero no podemos esperar eso, a que todo esté tranquilo para que nos hagan caso. Tenemos que hacer este tipo de manifestaciones para que todo el mundo se entere de nuestros malestares”, explicó.
Para Verónica, la cuestión es fundamental: “queremos que se respete nuestra oposición a esta obra, porque tenemos derecho a que nos consulten lo que queremos en nuestra zona, donde vivimos, y ya no queremos más torres”, concluyó.
Nulas respuestas políticas

Los vecinos de Santa Úrsula también señalan al poder local, de la alcaldía Coyoacán, como responsable del avance avasallador de mega torres por todos lados, con pisos de más y múltiples implicaciones para los vecinos que habitan la zona donde el Mundial vino a instalarse. “Que estas obras no tengan los papeles como se debe para hacer este tipo de construcciones y ahí sigan los edificios, es una forma ilegítima de cómo el capital inmobiliario construye, coludido con la alcaldía, para lograr que estas torres vayan invadiendo toda la zona, porque no hay quien les ponga un freno”, explicó Lara a Desinformémonos.
Todo es anómalo: no tienen los registros del terreno a su nombre, tampoco los permisos de demolición y construcción, son constuídos a la mayor velocidad posible, incluso estando clausurados como en el caso del edificio en la calle Popocatépetl frente a la plazuela donde se reúnen las vecinas; y cuyo destino es ser vendidos cuanto antes, para involucrar a otros terceras personas que hagan presión para que las irregularidades se pasen por alto.
“El inmobiliario gana su dinero y se retira, dejando el edificio que requiere regularizarse y que está fuera de las normas de desarrollo urbano y pues, a lo mejor, también está mal construido, porque quienes viven ahí no tienen garantías”, explicó.
El problema común a todos los consultados para este artículo, es el impacto en el uso y disposición del agua potable, una vez que estas torres son elevadas. Lara explicó que la zona sur de la ciudad de por sí carece de agua potable disponible para el uso cotidiano, y al “redensificar” la población, se impacta en esta correlación de disponibilidad.
Los vecinos de Santa Úsula también acudieron al Gobierno de la Ciudad para que intervenga en este asunto: “no ha hecho caso, ya hemos hecho las denuncias al mismo Craviotto, ante el Instituto de verificación (INVEA) y también llevamos los predios ante el Secretario de Vivienda, Inti Muñoz: son 17 edificios que están en construcción en este momento en la colonia, de los cuales 12 tenemos pruebas de que tienen problemas de papeles”, explicó la fuente.
La última reunión prevista con la autoridad central para tratar este tema fue cancelada dos semanas antes del inicio del Mundial de fútbol, porque los funcionarios no se presentaron. “Y las denuncias ahí están y sigue pasando el tiempo, y cada vez son más edificios construyéndose. Aún con sellos de suspensión o de clausura, las empresas hacen caso omiso y no hay quien les diga nada”, apuntó el vecino.
En el análisis que compartieron con Desinformémonos, el Mundial operó una especie de aceleramiento de este proceso, funcionó como una excusa y una ventana de oportunidad para ofrecer departamentos caros en la zona cercana al Estadio. “Estas construcciones no están resolviendo el problema de la vivienda sino alimentando la especulación, un negocio privado, que se está haciendo de forma ilegal. Pero el Gobierno, a la fecha, no ha tomado ninguna medida”, explicó.
El sentir de los vecinos de Santa Úrsula es de impotencia ante la falta de apoyo oficial y la indolencia de los funcionarios a los que acudieron. “Es impotencia y decepción la sensación que tenemos frente a un gobierno que se dice democrático, de izquierda, que dice que cambió las cosas pero parece que tiene una total falta de capacidad para realmente hacer cumplir en la práctica, lo que pregona en el discurso. Pero la narrativa sin acción es demagogia”, concluyó.





